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Hacer viables nuestras vías
Lourdes
Pérez Navarro y Yaima Puig Meneses
lourdes.p@granma.cip.cu
Complejos e intensos años se avizoran en la ejecución del
programa de pavimentación y rehabilitación de redes viales a lo
largo del país, cuyo deterioro es una secuela del periodo especial y
de eventos climatológicos al que hoy corresponde hacer frente de
manera sostenida.
Las
nuevas plantas de asfalto están dotadas de sistemas computarizados
capaces de acumular hasta 100 proyectos de mezcla, según los tipos
de áridos recibidos de las canteras.
El tema despierta inquietudes y comentarios: ¿en qué condiciones
se encuentra la infraestructura vial? ¿Por qué no siempre andan de
la mano calidad y cantidad? ¿Los trabajos realizados son el reflejo
de las necesidades reales? ¿Se satisfacen las expectativas?
Estas y otras interrogantes llegan asiduamente a nuestro diario y
las escuchamos en boca de la población en los más disímiles lugares.
Muchos se quejan de las respuestas burocráticas con las que
tropiezan a menudo; otros reconocen los esfuerzos, y algunos,
sencillamente, se mantienen expectantes. La rehabilitación vial
alcanza hoy diferentes matices, no todos positivos, lamentablemente.
Vale
más del doble un metro de bache que uno de pavimentación. Tratar de
solucionarlo todo con bacheo es un lujo económico que no puede darse
el país.
La gradual recuperación en los últimos tiempos es aún
insuficiente; falta mucho por andar si pretendemos satisfacer las
necesidades en cuanto a niveles productivos y calidad del proceso.
Este es un programa imposible de concluir en meses, ni siquiera en
pocos años.
Aunque es tarea apremiante, no ha de descuidarse la calidad de
las obras. La premura no puede conducir al derroche de recursos, ni
a la indisciplina o al desinterés social. Para alcanzar resultados
valederos, y sobre todo perdurables, es necesario trabajar de manera
sostenida, planificada y con laboriosidad. Luego, mantener y cuidar
lo hecho.
A TONO CON LAS INVERSIONES
A partir del 2007 la rehabilitación vial recibió un fuerte
impulso con la materialización de inversiones que, una década atrás,
no estábamos en condiciones de afrontar a pesar del deterioro
creciente de las vías. Los agudos momentos del periodo especial
condujeron a un detrimento técnico de las plantas productoras de
asfalto y a una creciente escasez de recursos imprescindibles para
esta actividad.
Los
escombros obstaculizan y dañan las vías. Su recogida demanda cierres
parciales o totales, por lo que debe ser coordinada y autorizada.
En 1989, por ejemplo, logramos la mayor producción histórica de
mezcla asfáltica en Cuba: 2 231 900 toneladas; sin embargo, en 1993
solamente se alcanzaron 261 500 toneladas, lo cual no garantizaba la
pavimentación ni la conservación del patrimonio vial, precisó Martín
Liy Isada, ingeniero principal de la Dirección Nacional de Obras
Viales, del Ministerio de la Construcción (MICONS).
La red pavimentada abarca alrededor de 29 600 kilómetros, de
ellos 10 797 en vías de interés nacional y, aproximadamente, 18 800
kilómetros que incluyen vías urbanas, de interés provincial,
municipal y otras. En ellas un porcentaje considerable presenta un
estado entre regular y malo.
Trabajos
de bacheo en Hospital entre Pocito y Jesús Peregrino, Centro Habana.
¿Qué señalizaciones anuncian la rotura del pavimento al conductor?
La inversión realizada en el programa de recuperación de las vías
desde el 2007 hasta la fecha, asciende a 40 millones de euros, con
los que se han comprado más de 500 equipos y otros medios.
Sobresalen cinco plantas productoras de mezcla asfáltica, una
adquirida en años anteriores y ubicada en la provincia de Holguín, y
cuatro obtenidas en el 2008: dos situadas permanentemente en Ciudad
de La Habana, y las otras móviles, localizadas actualmente en Las
Tunas y Villa Clara; todas dotadas de sistemas que reducen el
consumo de combustible y las emisiones al medio ambiente al mínimo
permisible.
Al
asfaltar deben mantenerse libres las alcantarillas, y así permitir
el drenaje del agua.
También fueron adquiridos tres laboratorios asignados a la
Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (ENIA) para el control
de la calidad de la mezcla y sus componentes; equipos para la
construcción como fresadoras, pavimentadoras, compactadores,
cargadores, carros multipropósitos, unidades de transporte y un tren
de reciclado (hoy trabaja en la carretera Holguín-Guardalavaca),
entre otros que, además de mejorar la calidad, humanizan el trabajo
de los "vialeros".
Con estos, afirmó Liy Isada, aspiramos a elevar la producción de
todo tipo de mezclas asfálticas hasta llegar en los próximos años a
un millón 500 000 toneladas anuales.
El
asfalto es un material orgánico que no puede convivir con el agua
acumulada.
En estos programas, corresponde al Ministerio del Transporte
desempeñar el papel de inversionista de las labores en las vías de
interés nacional. Carlos Fidel Sánchez Paz, vicedirector ingeniero
principal del Centro Nacional de Vialidad, explicó que entre las
obras de conservación incluyen el mantenimiento de las alcantarillas
y la reparación anual de unos 25 puentes. El país cuenta con 3 823
de estas obras civiles, de las cuales 80 se encuentran en mal
estado.
Actualmente el 45% de la producción nacional de asfalto se
destina a las vías de interés nacional, de suma importancia para el
desarrollo económico del país. De continuar con este ritmo, apuntó
el especialista, dentro de siete años y medio podremos cerrar el
ciclo de vías en regular y mal estado, y recomenzar la restitución
del pavimento.
El plan de inversiones de este año está respaldado con un
financiamiento de 38 millones de pesos y abarca obras como los
pedraplenes de los cayos Coco y Santa María; el acceso a la
península de Guanahacabibes, y la reparación de los puentes de la
Vía Blanca.
Además, trabajan en Las Tunas (habilitación del circuito Norte),
en las carreteras Holguín-Guardalavaca, Holguín-Moa, Tunas-Bayamo;
en las vías que comunican con el Tercer Frente; en accesos a silos
para almacenamiento de cereales, como los de las localidades Los
Reinaldos, en Santiago de Cuba, y Las Nuevas, en Sancti Spíritus;
mientras continúa la rehabilitación de la Autopista Nacional.
PARA ANDAR LA HABANA
Parte de estas tecnologías ha sido dirigida a la ejecución del
programa de recuperación de los viales en Ciudad de La Habana,
provincia que dispone de 20,6 millones de metros cuadrados de vías
pavimentadas. De ellos, aproximadamente 15 millones (75%) están
catalogados entre regulares y malos. Revertir tal situación
requerirá años de intensos trabajos; unos, dirigidos al bacheo de
calles; otros, a la pavimentación.
Del primero se ocupa la Empresa de Viales del Poder Popular,
entidad perteneciente al Grupo Empresarial de la Construcción del
Poder Popular (GECAL), cuyo director general, Héctor Valdés
Martínez, aseguró a Granma que con los importantes recursos
recibidos se fortalece la labor.
Hablamos hoy de la puesta en marcha de dos modernas plantas de
asfalto con capacidad productiva de 30 000 toneladas mensuales,
cifra a la que aspiraban desde hace años, pues —según estudios— es
la necesaria para resolver en un periodo prudencial (alrededor de
siete años) la situación de nuestras calles.
Pero la dificultad esencial en el mantenimiento vial radica en
cómo evitar las agresiones por salideros, vertimientos, falta de
drenaje fluvial, problemas de alcantarillado... El asfalto es un
material orgánico que no puede convivir con el agua acumulada.
Internacionalmente, las mezclas asfálticas están diseñadas para
una vida útil de entre ocho y diez años; sin embargo, si no se logra
eliminar el nivel de agresividad actual, nadie puede asegurar que
perduren más de dos. Se estima que la media de durabilidad en Cuba
está entre los cinco y seis años, explica el representante de la
GECAL.
Influyen, además, las indisciplinas sociales al existir viviendas
y entidades que vierten agua al pavimento. También la falta de
zapatillas, llaves, herrajes para el baño, o su venta a precios
habitualmente no asequibles a la población, perjudican la solución
del problema.
Para las labores de bacheo —precisó Valdés Martínez— no disponen
actualmente de todos los recursos, por su alto costo y los más de 20
años de explotación de los equipos. "Vale más del doble un metro de
bache que uno de pavimentación. Tratar de solucionarlo todo con
bacheo es un lujo económico que no puede darse el país".
La finalidad debe ser la pavimentación; mientras, con los nueve
camiones existentes (cuando se requieren no menos de 30), bachean
los lugares más críticos para mantener la vialidad. "Que nadie
piense que hay soluciones milagrosas. Revertir el estado actual de
la red vial en la ciudad es costosísimo, complejo y lleva tiempo",
puntualizó.
Por tal razón, se ha estructurado una política encaminada a dar
respuesta —paulatinamente y por tramos— de acuerdo con la
importancia y deterioro de la vía, concentrando los recursos en las
avenidas por las que transita el mayor volumen de transporte público
y de carga. Paralelamente ejecutan trabajos en calles de los
consejos populares, también a partir de prioridades conciliadas
entre los organismos que intervienen en la tarea.
En el primer trimestre del año fueron colocados en los viales
capitalinos un total de 81 239 toneladas de mezcla asfáltica, la
mayoría destinada a la reparación de 24 vías pavimentadas en las
demarcaciones de 10 consejos populares y en 14 arterias principales,
como el acceso al túnel de Quinta Avenida; tramos de la Vía Blanca,
de la carretera de Campo Florido y de la calle Acosta; entorno de
los hospitales del Cinturón del Príncipe, vía principal de
Casablanca, y la Calzada de San Miguel del Padrón, desde la Virgen
del Camino hasta El Pitirre.
Hasta esta última llegó el equipo de reporteros y pudo apreciar
la buena terminación de una obra concluida a fines de abril. Dos
cosas llamaron la atención. Una, el regocijo de los trabajadores de
la Terminal de Ómnibus del Diezmero. Ahora ya estamos listos para
poner en funcionamiento los nuevos carros en la ruta A1, dijo su
director, Roberto Sangronis. Otra, preocupante: en diferentes tramos
de la avenida recién asfaltada contamos, al menos, seis "riachuelos"
que brotaban de las casas... ¿cuánto durará?
La población puede ayudar evitando los salideros, no botando agua
para la calle ni vertiendo indiscriminadamente sus desechos sólidos.
Es también un asunto multisectorial: Comercio Interior,
Comunales, Aguas de La Habana, Acueducto y Alcantarillado, Empresa
del Gas, Microsocial, y todos los organismos implicados, deben
trabajar de manera coordinada. "Debemos seleccionar los lugares
donde crear las condiciones y no invertir recursos que se pierdan a
corto plazo", subrayó Valdés Martínez, director general de la GECAL.
Sin embargo, en ocasiones no vemos un trabajo coordinado entre
los organismos. Reparan las calles y al poco tiempo las rompen para
realizar diferentes labores. Luego las cierran, pero no siempre con
la calidad ni la premura requeridas, ¿por qué sucede?
"Hay una dosis de mala coordinación, pero el mecanismo existe: el
que rompe arregla; quien acomete el trabajo debe seguir hasta el
final, o contratar a quien pueda hacerlo.
"Algunas labores ejecutadas por los organismos no quedan con la
calidad requerida. En Vialidad penalizamos tales actuaciones: Si la
obra se realizó con defectos en cuya subsanación hubo que invertir
más recursos, se descuenta el 30% del valor del trabajo; si es
calificado de mal, hay que volverlo a hacer y el obrero no cobra
nada. Nuestros trabajadores ganan por sus resultados."
Carolina Rodríguez Santos, directora del Grupo de Inversión y
Coordinador de Redes Técnicas de Ciudad de La Habana, explicó que
semanalmente valoran y autorizan los trabajos en las vías, ya sea un
cierre total, parcial, colocar una grúa o picar el pavimento.
Si las entidades no tienen los recursos y las señales para
realizarlos en 24 horas, no otorgan el permiso. Ante determinadas
eventualidades, si deben realizar un corte no planificado, se hacen
las coordinaciones con inmediatez. Estrechar los vínculos entre los
organismos posibilita ahorrar combustible, evitar desvíos de
ómnibus, accidentes, y reducir molestias a la población.
Apuntó que al concluir las obras las entidades ejecutoras han de
restituir el pavimento al estado original con hormigón hidráulico;
pero sucede que en menos de un mes ese sellado tiende a deteriorarse
y debemos exigirle a la brigada ejecutante que lo vuelva a
restituir. A veces el camino más fácil es mandar una brigada de
asfalto, sin embargo esto atrasa el programa de rehabilitación.
El Grupo también debe monitorear las vías principales, tarea
entorpecida por insuficiente personal y problemas de transporte. Si
detectan que la obra quedó sin calidad, retienen los pagos hasta que
esta sea restituida.
TENER CAMINOS, TAMBIÉN CALIDAD
Otro de los aspectos relacionados con la funcionalidad de la red,
lo abordamos al conversar con Guillermo García Pérez, jefe de
Producción de la Unidad Empresarial de Base de Ciudad de La Habana,
de la ECOING 5, entidad del MICONS que se encarga de pavimentaciones
de grandes volúmenes.
Más del 80% de su labor va dirigido a vías principales de la
capital, fundamentalmente por las que transita el transporte
público. Recientemente concluyeron, entre otras obras, la mayoría de
las calles principales de los municipios de Guanabacoa y Regla.
El especialista aseguró que los materiales están garantizados,
aunque "hay momentos en que existe discontinuidad; nuestro trabajo
depende de los áridos provenientes de las canteras y de los líquidos
asfálticos producidos en la refinería".
Apreciamos falta de calidad en algunos trabajos, hay lugares
donde se han perdido los contenes...
"Entre las nuevas inversiones están las fresadoras, cuyo objetivo
es levantar capas de la calle —hasta 40 centímetros—, para luego
pavimentar. Esta tecnología existía en el país, pero solo teníamos
una pequeña fresadora de poca capacidad y en la mayoría de los
lugares estábamos obligados a echar asfalto nuevo sobre el viejo. La
capacidad con que contamos hoy todavía no permite fresar la
totalidad de las vías, priorizamos las principales."
En la intersección de Boyeros y Camagüey encontramos una
fresadora alemana 130F, marca Wirtgen, en plena faena. Su operario,
el joven Yusmel González, aseguró que el empleo de estas máquinas
aumenta la productividad del trabajo y garantiza la calidad.
Velar por esta última es tarea de inspectores e instituciones
como la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (ENIA). Su
director, Jorge Luis de la Vega, apuntó que cuentan con tres
laboratorios modernos ubicados en Ciudad de La Habana, Villa Clara y
Santiago de Cuba; y un sistema de control del líquido asfáltico
producido en la refinería (además del que realiza CUPET). También
chequean las canteras (proveedoras de áridos) y las plantas de
asfalto. Al detectar alguna infracción paralizan la obra. En su
opinión la calidad ha ido mejorando y duran más los viales.
La ENIA también capacita al personal de las empresas
constructoras, a fin de rescatar las buenas prácticas y la necesaria
disciplina tecnológica.
¿REPARACIONES NOCTURNAS?
Armando Ramón Mojena, un "vialero" con 42 años de experiencia,
hoy jefe de la brigada 1 de pavimentación de la ECOING 5, recuerda
que en la década del 60 trabajaron de noche, aunque parte de la
población se quejaba de que la bulla, las luces y la vibración de
los equipos no dejaban dormir. "La ventaja es que a esa hora hay más
fresco y menos interrupción del tráfico".
Esta práctica, por muchos años perdida, hoy es evaluada por las
organizaciones responsabilizadas con la tarea. Afrontarla requiere
reorganizarse, revisar salarios y recursos humanos, iluminación
adecuada, producción de asfalto en horario nocturno, señalización
especial de la vía, empleo de medios de seguridad de los
trabajadores (chalecos lumínicos)... condiciones que garanticen la
calidad. Su materialización será a corto plazo, pero solo para
emplearse puntualmente en vías que por su importancia lo requieran.
Ya sea de día o de noche urge garantizar, con persistencia y
calidad, la ejecución de obras de bacheo y pavimentación en calles
principales y secundarias, para así hacer viables nuestras vías. |