El mar en nuestras manos

Yordanka Almaguer

Los hombres y las mujeres le debemos al mar mucho más que el origen inicial de nuestro género humano.

Para la mayoría de los cubanos es, además, una sana fuente de esparcimiento y relajación. Pero no siempre tenemos en cuenta que la salud de nuestros océanos, la fauna y la flora que viven en ellos, dependen de nosotros, simples mortales, mucho más de lo que imaginamos. No se trata solo de unirnos a grupos que marchen y accionen a favor de la ecología. Se trata de ubicar nuestros desechos en los sitios adecuados, no extraer arena de las playas, no pescar especies en sus temporadas reproductivas, y mucho menos las que se encuentran en peligro de extinción.

En las manos de todos está la posibilidad de continuar disfrutando de los beneficios de esta gran masa de agua. De que, en un futuro, nuestros niños no tengan que contentarse con la imagen de un alcatraz de piedra, sino con la maravillosa experiencia de darles de comer con sus propias manos... de presenciar su vuelo tranquilo y orondo sobre las aguas.

 

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