La difusión de estas fotografías, inicialmente programada para el
día 28, fue ordenada por un tribunal federal de apelaciones en
respuesta a la demanda de la Unión para las Libertades Civiles de
Estados Unidos (ACLU), que invocó la Ley de Libertad de Información
(conocida por su sigla en inglés FOIA). El Departamento de Justicia
(fiscalía general) indicó, tras el fallo, que había agotado los
recursos legales y que acataría la orden judicial.
Pero el presidente Obama dio un giro de 180 grados y ordenó el
miércoles a los abogados del gobierno apelar la decisión.
"Cualquier abuso a detenidos es inaceptable. Va contra nuestros
valores. Pone en peligro nuestra seguridad. No será tolerado", dijo
Obama en conferencia de prensa. Sin embargo, alegó, "la publicación
de estas fotografías no aportará ningún beneficio adicional a
nuestra comprensión de lo que en el pasado realizó una pequeña
cantidad de individuos".
"De hecho, la consecuencia más directa de liberarlas será
inflamar más la opinión antiestadounidense y someter a nuestras
tropas a un peligro mayor", advirtió el mandatario. "Las fotografías
que fueron requeridas en este caso no son particularmente
sensacionalistas, especialmente si se las compara con las dolorosas
imágenes que recordamos de Abu Ghraib", agregó Obama.
Las fotografías difundidas en el 2004 mostraron abusos y
humillaciones contra detenidos en la prisión militar de Abu Ghraib,
Bagdad, y desataron una indignación generalizada. Varios guardias de
esa cárcel fueron condenados por cortes marciales y su comandante
fue cesado.
A consecuencia del escándalo, el Departamento (ministerio) de
Defensa clausuró esa prisión, pero a comienzos de este año la
reabrió, si bien la dejó bajo control iraquí. La prensa
estadounidense estimó que dos factores pesaron en el cambio de
opinión del presidente.
En primer lugar, las objeciones de jerarcas militares preocupados
porque esas imágenes causen, de ser divulgadas, agitación en el
mundo musulmán. Estados Unidos está comprometido a reducir su
presencia militar en Iraq y a renovar su estrategia contrainsurgente
en Afganistán.
En segundo término se ubica el discurso que Obama prevé
pronunciar el 4 de junio en Egipto. La difusión de las fotografías
podría diluir el mensaje de reconciliación del presidente, según
miembros del gobierno.
En cambio, Jameel Jaffer, director del Proyecto de Seguridad
Nacional de la ACLU, dijo que la decisión "es decepcionante,
particularmente porque el presidente asumió en público un compromiso
con la transparencia en el gobierno".
Las críticas a la decisión de Obama también se hicieron oír desde
filas conservadoras. "Sostener que cuanto más truculentos son los
abusos o las torturas reveladas en las fotos mayor es la urgencia de
(mantenerlos en) secreto para evitar enfurecer a los extranjeros,
parece una página de (la novela) 1984 de George Orwell", dijo
Bruce Fein, presidente de la organización American Freedom Agenda y
alto funcionario del Departamento de Justicia en la presidencia del
republicano Ronald Reagan (1981-1989).
También se oponen a la decisión de Obama algunos expertos legales
como Francis Boyle, profesor de la Facultad de Derecho de la
Universidad de Illinois, quien la calificó de "revés trágico,
equivocado y sin principios".
"En vez de obtener un ‘cambio’ real bajo el gobierno de Obama, el
pueblo estadounidense experimenta una continuidad sin excepciones
con el gobierno desacreditado y criminal de (George W.) Bush
(2001-2009) en materia de derecho internacional, derechos humanos y
derecho constitucional", expresó Boyle.
Por su parte, la presidenta de la Asociación Nacional de
Abogados, Marjorie Cohn, recordó que "quienes autorizaron los
maltratos que muestran las fotografías no fueron castigados".
"Al negarse a hacerlas públicas, el gobierno está ocultando
evidencia que puede usarse para llevar a los reales culpables a la
justicia", sostuvo Cohn. (Fragmentos tomados de IPS)