Un entrañable concierto de poemas y canciones ofrecieron hoy el
poeta Roberto Fernández Retamar y su colega el trovador Silvio
Rodríguez, en homenaje a la Heroína de la Revolución Haydee
Santamaría.
Ese emotivo acto tuvo, también, por motivación el cincuentenario
de la Casa de las Américas, institución pionera de la política
cultural inaugurada en 1959, y de la cual la inolvidable Haydee fue
su primera presidenta.
La sala Che Guevara, escenario de tantos eventos de trascendencia
mundial, se ungió con una atmósfera de tierna intimidada, cuando con
guitarra o sin ella, la poesía, límpida y cotidiana como la
imprescindible dulce agua corrió a raudales para evocar estos 50
años de obras de amor, angustias, alegrías y dolores.
Como Fernández Retamar, actual presidente de la Casa de las
Américas, dijo en un verso, allí estaba, multiplicada y única,
Haydee, esa maternal y recia mujer, para quien la justicia era
condición de vida y con su vocación unitaria imprimió el sello
solidario e integrador a una institución cultural que desborda a la
Isla y a Latinoamérica toda.
Los poemas de Fernández Retamar se imbricaron con las canciones
de Silvio, con tal coherencia e intimidad que todo fluyó como un
único himno de amor y de batalla para retratar desde los legendarios
momentos fundacionales de la alborada triunfante hasta la
persecución de una sociedad cada vez más justa y la medida de los
hombres y mujeres de hoy.
Sin dudas, este es uno de los más hermosos homenajes a la
imborrable Haydee Santamaría, a una de sus obras cimeras, la Casa ,
que ha sido la de los sueños y realizaciones espirituales más
genuinas de la América Nuestra, como la llamó Martí.