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Los cinco luchadores antiterroristas cubanos presos en cárceles de
Estados Unidos deben ser liberados, reclamó aquí Clever Banganayi,
vicesecretario de la asociación surafricana de solidaridad con Cuba.
Ellos no representaban ninguna amenaza para la seguridad
estadounidense, sólo estaban defendiendo a su país de acciones
terroristas, enfatizó.
En declaraciones a Prensa Latina, Banganayi agregó que entre
todas las actividades que realizamos en Suráfrica, la campana por la
liberación de Los Cinco, como se les conoce internacionalmente, es
nuestro objetivo principal como grupo de solidaridad con Cuba.
René González,
Gerardo Hernández,
Fernando González,
Ramón Labañino y
Antonio Guerrero arriesgaban la vida en Estados Unidos para
evitar la realización de acciones violentas contra su país,
organizadas en ese territorio.
En todas las organizaciones con que nos relacionamos, dijo
Banganayi, como el ANC o los sindicatos, la opinión que prevalece es
que
Los Cinco fueron apresados como pretexto de Estados Unidos
para mantener el bloqueo contra Cuba.
Entre otras acciones en pro de su liberación, detalló, realizamos
marchas ante la embajada de Estados Unidos en Pretoria, a las cuales
sumamos la divulgación de su causa en la televisión, y la radio.
Es un caso que todo el mundo conoce en Suráfrica, sostuvo.
Nuestra asociación, recordó Banganayi, se fundó en 1995 en las
provincias de Gauteng y el Cabo Occidental con la ayuda de Nelson
Mandela. Desde entonces, hemos crecido y hoy tenemos presencia en
las nueve provincias del país, acotó.
Para nosotros es muy importante la solidaridad con Cuba, explicó
Banganayi, pues en gran parte debemos el fin del apartheid en
Suráfrica a la lucha del pueblo cubano en el continente africano.
En ese sentido, en particular conmemoramos la victoria de Cuito
Cuanavale, en Angola, que precipitó la liberación de Namibia y la
excarcelación de Nelson Mandela.
Aquella lucha, resaltó, tiene una gran significación para
nosotros, porque de África Cuba no se llevó ninguna riqueza, sólo
sus muertos.
Todo el amor que Cuba mostró con los países del tercer mundo,
concluyó, es una evidencia de que es posible lograr un mundo mejor.