La labor del departamento de Genética y Mejoramiento de
Variedades del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, centro
científico de La Habana, resulta vital para el desarrollo de la
agricultura cubana.
El objetivo del colectivo que lo integra es obtener variedades de
cultivos de importancia económica tolerantes al estrés ocasionados
por la sequía, resistentes a las altas temperaturas y al ataque de
plagas y enfermedades, y adaptables a las condiciones de los suelos
y el clima de la Isla.
Estas diversidades las obtienen especialistas por métodos
tradicionales y también por vía biotecnológica, con importantes
logros, como las papas cubanas, y variedades de tomate, granos, soya
y otras especies, informó a la AIN María Esther González Vega, jefa
de ese departamento.
Los investigadores están íntimamente vinculados con el
departamento de Introducción de resultados científicos a la
producción, pues siguen de cerca el comportamiento de sus trabajos.
Además, asesoran los cultivos en las unidades agrícolas, lo cual
vincula al investigador con el productor, enfatizó.
En la biotecnología han ejecutado proyectos del Ministerio de
Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) mediante los cuales
lograron líneas de tomate que soportan las altas temperaturas y la
sequía, y de arroz resistente al estrés hídrico, destacó la
científica.
Igualmente, dijo, realizan planes con universidades foráneas, y
el Departamento es centro de formación de postgrado, y también en el
pregrado, ya que muchos estudiantes realizan sus tesis en el
colectivo.
Además de las asignaciones del Estado cubano, con los proyectos
internacionales obtienen financiamiento para adquirir recursos
destinados a las investigaciones y a la capacitación del personal en
centros mundiales de excelencia, conocimientos que después redundan
en beneficio de la agricultura de Cuba, informó González.