|
Dopaje (nueva temporada)
RANDY ALONSO FALCÓN
Como los seriales a la usanza en las televisoras del mundo, el
fantasma del dopaje reaparece una y otra vez en el ámbito del
deporte. La trampa sigue siendo parte inseparable del negocio del
músculo. Los dividendos multimillonarios, la filosofía lacerante de
la gloria a toda costa, la presión de los patrocinadores o dueños
que hacen jugosas inversiones, siguen engendrando "monstruos"
deportivos cuyo descubrimiento en el timo hace dudar ya de buena
parte de los resultados en el deporte de alto rendimiento.
Alex
Rodríguez y Manny Ramírez, dos de los peloteros de Grandes Ligas
envueltos en los escándalos de dopaje.
LA GRAN CARPA DEL EMBUSTE
Los superídolos del béisbol de Grandes Ligas se desdibujan a la
vista de los aficionados. McGwire, Bonds, Clemens, Bell, Alex
Rodríguez y varias otras estrellas han sido vinculados al uso de
sustancias prohibidas. Una lista fantasma de 104 nombres de
peloteros dopados está aún por revelarse en su totalidad.
El nuevo escándalo tiene como centro al astro dominicano de los
Dodgers de los Ángeles, Manny Ramírez, quien ha sido suspendido por
50 juegos tras descubrírsele el uso de la Ganodotropina Coriónica
Humana (HCG), una sustancia prohibida que es utilizada
fundamentalmente para encubrir el dopaje con esteroides.
Según el doctor Gary Wadler, director del Comité de selección de
las sustancias prohibidas en la Agencia Mundial Antidopaje, la HCG
"usualmente es utilizada cuando la gente está saliendo de un ciclo
(de uso de esteroides) para restablecer los mecanismos normales del
cuerpo".
En cualquier otro deporte bajo los auspicios del COI, la
transgresión le hubiera costado al atleta dos años de suspensión por
ser el primer positivo. El mayor costo para Manny Ramírez, de 37
años, será el tercio de su astronómico salario que dejará de
percibir por los partidos sin jugar.
Ramírez es el tercer pelotero suspendido este año por violar el
benévolo reglamento antidopaje del béisbol profesional
norteamericano. Antes fueron sancionados el relevista puertorriqueño
de los Phillies, J. C. Romero, y el pitcher de los Yankees, Sergio
Mitre.
También sigue rondando el alboroto al mejor pagado de los
jugadores de la Gran Carpa. La saga de Alex Rodríguez y el dopaje
siguen llenando páginas.
Poco antes del Clásico Mundial, el tercera base dominicano debió
reconocer públicamente que había consumido esteroides (testosterona
y primobolan) entre el 2001-2003, cuando jugaba con los Rangers de
Texas. Adujo entonces que lo había hecho por inexperiencia y deseos
de sobresalir, pero que eso había cesado tras su canje a los Yankees
en el 2004.
Sin embargo, un nuevo libro a punto de salir a la venta revela
que Rodríguez consumió esteroides cuando estaba en la preparatoria y
también lo ha hecho durante su actual estancia con el equipo
neoyorkino.
El texto, de la periodista Selena Roberts, de la revista Sport
Illustrated, recoge declaraciones de un jugador no identificado
señalando que Alex Rodríguez y el ex pitcher de los Yankees, Kevin
Brown, fueron vistos juntos en el 2004 consumiendo Hormona de
Crecimiento Humano, la famosa droga que utilizaron también Marion
Jones, Tim Montgomery, Barry Bonds y otros renombrados.
También cita a dos jugadores del equipo de los Yankees, que
expresan sus sospechas de que Rodríguez utilizaba sustancias
prohibidas, basándose en los efectos secundarios visibles en su
cuerpo, y a un empleado del camerino del club neoyorquino, quien
comentó que la directiva de la organización sospechaba que el
antesalista podría estar usando esteroides.
Pasajes del libro, adelantados por el diario New York Daily News,
revelan también que ex compañeros de Alex Rodríguez en la escuela
secundaria en la Florida dijeron que este consumía sustancias
dopantes cuando jugaba con el equipo del colegio, a sabiendas de su
entrenador. Rodríguez aumentó 12 kg de masa muscular durante su
segundo y tercer años de preparatoria.
Más manchas para la derrotada credibilidad del béisbol en Estados
Unidos. ¿Quién será el próximo?
TRAMPOSOS OLÍMPICOS
Ocho meses después del final de los Juegos Olímpicos de Beijing
se siguen descubriendo embusteros. La decisión del COI de congelar
las muestras tomadas durante la fiesta olímpica y la aparición en
estos meses de métodos avanzados para detectar nuevas formas de
dopaje como la EPO de tercera generación, han permitido develar a
estas alturas seis nuevos casos de consumo de estimulantes entre los
deportistas participantes de los Juegos.
Entre los tramposos más ilustres se encuentran los campeones
olímpicos Rashid Ranzi, de Qatar (1 500 m planos), y la griega
Athanasia Tsoumeleka (oro en el 2004 en marcha 20 km). También están
en la lista los ciclistas Davide Rebellin (Italia), subcampeón en
Beijing, y Stefan Schumacher (Alemania). Otros señalados fueron la
pesista dominicana Yudelquis Contreras y la croata Vanja Perisic
(800 m- atletismo).
El presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), John Fahey,
declaró que los controles "retroactivos" de dopaje sirven como
"medida disuasoria"; recordó que la AMA puede abrir procedimientos
disciplinarios a los atletas dentro de los ocho años siguientes a
una violación de las normas y sugirió a los deportistas "que estén
tentados a hacer trampas que tengan en mente esta realidad".
¿Serán disuasorias las penalidades, o el dinero y la fama serán
más tentadores?
RUEDAS CARGADAS
El ciclismo tampoco capea el temporal. Los escándalos se suceden
sin dar tiempo al respiro. Los tramposos siguen saltando a los
titulares.
Junto a Rebellin y Schumacher, se habla en estos días del belga
Tom Boonen, ex campeón mundial del 2005, quien admitió su
responsabilidad en un nuevo caso de doping con cocaína que podría
costarle la carrera. Ya había dado positivo antes a la misma
sustancia.
Otro que puede ser separado de por vida es el austriaco Christian
Pfannberger, tras dar positivo por EPO en una muestra de orina que
le tomaron el pasado 19 de marzo. El corredor del equipo Katyusha
cumplió una suspensión del 2004 al 2006 por haber dado positivo por
testosterona.
En abril, el mundo ciclístico fue estremecido por la muerte del
australiano Jobie Dajka, ex campeón mundial de keirin en el 2002,
quien fue hallado sin vida en su vivienda en Adelaida. El
especialista de pista de 27 años había sido excluido del equipo
olímpico australiano que participó en los Juegos de Atenas 2004
luego de confesar que se había dopado.
El pasado 1ro. de mayo, la Unión Ciclística Internacional (UCI)
imponía una suspensión provisional al ciclista español José Antonio
Redondo Ramos, quien dio positivo por testosterona en un control
fuera de competición efectuado por el laboratorio de Barcelona. Ese
mismo día, el ex campeón nacional ruso de la contrarreloj, Sergei
Shilov, fue suspendido por dos años tras dar positivo en enero por
el uso del estimulante carfedón.
El recién iniciado Giro de Italia, en su edición 100, ha venido
con la noticia de que aplicará en retroactivo análisis para detectar
CERA en las muestras tomadas durante el Giro del 2008. En ese
momento no existían aún los métodos para detectar el sofisticado
estimulante. Unos meses después de la segunda mayor lid ciclística
mundial, el ganador de tres etapas en el Giro 2008, Emanuele Sella,
dio positivo a la CERA en un control fuera de competencia.
Los primeros positivos por la EPO de tercera generación fueron
registrados durante el Tour de Francia del pasado año y allí fueron
detectados los italianos Ricardo Riccó (cuando era líder de la
prueba) y Leonardo Piepoli, así como el afamado austriaco Berhnard
Kohl. El alemán Stefan Schumacher (positivo también en Beijing) fue
detectado como consumidor de CERA en una prueba posterior al Tour
realizada por la Agencia Francesa Antidopaje.
Al valorar los casos de algunos de los corredores envueltos en
escándalos de dopajes, el presidente de la UCI, el irlandés Pat
McQuaid, señaló a finales del pasado año en Berlín que los tramposos
fueron cazados por su desmesurada codicia: "Tenían el símbolo del
dólar grabado en los ojos y querían obligatoriamente un cero más al
final de su contrato. Querían el doble".
Por su parte, el dopado Kohl acusó en la página web Ciclingnews a
gran parte de sus compañeros del pelotón mundial de la elite de ser
consumidor de CERA.
El dopaje se sigue extendiendo como una peste en el deporte
mercantilizado y superprofesionalizado de nuestros días. Son pocas
las manifestaciones deportivas que escapan del fenómeno. La batalla
es larga y difícil en un mundo donde la ética y los valores morales
están en crisis. |