Por
ser una personalidad considerada como la más grande poetisa viva de
nuestra lengua y una figura que se ha dedicado a fomentar los
valores éticos de la herencia latina, la poetisa y ensayista cubana
Fina García Marruz, recibió ayer, en La Habana, el Premio de la
Latinidad.
Tales palabras de elogio al aporte cultural de la Premio Nacional
de Literatura a las letras hispánicas, fueron pronunciadas por la
directora de la Oficina en Cuba de la Unión Latina, Ana María
Luettgen, en acto en que se encontraban el poeta y ensayista,
presidente de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar; el
viceministro de Cultura, Fernando Rojas; el presidente del Instituto
Cubano del Libro, Iroel Sánchez; embajadores acreditados en la
capital cubana de países representantes de la Unión Latina;
familiares de la homenajeada e intelectuales de la Isla.
En ausencia de Fina, su nieta Laura Vitier leyó el texto enviado
por la laureada que agradece emocionada la distinción y destaca que
"es admirable el reconocimiento que rinde esta organización a la
cultura grecolatina, a las lenguas romances que a todos nos unen (¼
)" y expresa satisfacción "por poder compartir el premio con Cintio
y con tantos otros amigos queridos que sin duda también han dejado
una obra perdurable".
El Premio de la Latinidad consiste en un diploma de
reconocimiento y una pieza escultórica en forma de óvalo de bronce
con la imagen de Latinitas, obra del escultor Adolfo González. En la
ceremonia, además, el joven artista de la plástica Luis Enrique
Gómez Reyes hizo entrega de una de sus obras y fue inaugurada la
exposición de pintura Orígenes dedicada a la notable
escritora cubana.