Exclusivo por su estructura metálica en forma de esqueleto, el
faro de cayo Jutías, provincia de Piar del Río celebra hoy 107 años
como vigía de los mares en el occidente cubano.
Único de su tipo en la región caribeña, resistió los desafueros
de devastadores huracanes como Gustav, que azotó el pasado año a
esta provincia con rachas de viento de hasta 340 kilómetros por
hora, reporta Prensa Latina.
Expertos afirman que el centinela goza de buena salud, tras
desafiar el vendaval y la proximidad de las olas, las cuales en
épocas tempestuosas rozan la base del armazón, compuesta por pilotes
de acero.
Inaugurado en mayo de 1902 en un islote del municipio de Minas de
Matahambre, se erige incólume 43 metros sobre el nivel del mar.
De entonces a la fecha venció a más de un centenar de organismos
tropicales, los que dejaron sus huellas en Pinar del Río, distante
unos 140 kilómetros de la capital cubana.
Evitar los accidentes marítimos, avistar embarcaciones de extraña
procedencia y naufragios, son algunas de las misiones de la torre.
Su construcción fue dispuesta por orden real el 3 de enero de
1888 con el propósito de impedir los frecuentes accidentes ocurridos
antiguamente allí.
En la actualidad es el único sobreviviente de su estirpe luego de
la desaparición de dos faros de características similares que
funcionaban en el archipiélago cubano a principios del siglo pasado.
Pese a sus 107 años se mantiene intacto por fuera y en su
interior, donde se conservan las piezas originales adquiridas en
Francia, entre ellas la linterna y la óptica.
El faro de cayo Jutías es uno de los 16 que existen en el país
con vigilancia y señalización marítimas.
Por su originalidad forma parte de las riquezas patrimoniales de
Cuba.