Unos dos mil afiliados a la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI)
en la provincia cubana de Guantánamo se benefician con el
funcionamiento de 10 salas de lectura, destinadas en el territorio a
elevar la calidad de vida de los invidentes.
En estos espacios, diseminados por todos los municipios de la
provincia, se realizan actividades de lectura y escritura por el
sistema Braille -al tacto-, para el estudio, superación y recreación
de ciegos y débiles visuales.
Una de las salas dedicadas a estos fines radica en la Biblioteca
Policarpo Pineda, ubicada en el centro histórico de esta ciudad
capital provincial, en la cual se ofrecen servicios internos y
externos, entre ellos consultas y préstamo de varios volúmenes de
literatura impresos con caracteres.
Ese sistema ideado por el ciego pedagogo francés Louis Braille
consiste en combinaciones de puntos a relieve que forman 63 figuras,
y da la posibilidad de que millones de invidentes en el mundo puedan
adquirir conocimientos.
En las bibliotecas de Guantánamo se acopia literatura de los
géneros novela, ensayo, cuento y poesía, impresos en ese sistema.
Los textos provienen de donaciones hechas a la ANCI, y del Centro
Nacional de Recreación de la institución, radicado en La Habana, y
suministrador de títulos como La Edad de Oro, El Siglo de las Luces,
y la revista El Faro.
Pese al criminal bloqueo norteamericano que impide la adquisición
de maquinarias y hojas especiales para la impresión de nuevos libros
en Braille, Cuba ha editado en ese sistema varios textos de temas
históricos, sociales y culturales que recogen parte de la obra de la
Revolución.
Las máquinas para esa escritura, esenciales en el proceso
educacional de los ciegos, figura también entre los recursos
garantizados por el Estado cubano, tras notables esfuerzos por
adquirirlas en el mercado internacional a elevados precios.