El viceprimer ministro, Li Keqiang, y dirigentes del Partido
Comunista de China (PCCh) y del Gobierno, así como representantes
del cuerpo diplomático, acompañaron al mandatario en el sobrecogedor
homenaje en el pueblo de Yingxiu, en el epicentro de la tragedia.
De esta aglomeración urbana del condado de Wenchuán no quedó
prácticamente nada, arrasada hace un año por el violento fenómeno
telúrico de ocho grados en la escala de Richter.
El presidente chino expresó las condolencias a las familias de
las víctimas y de todos aquellos que sacrificaron sus vidas durante
las labores de rescate y socorro de los atrapados bajo los
escombros.
La ceremonia se inició con un minuto de silencio frente al
monumento de granito que se levantó junto a las ruinas en el centro
de Yingxiu, donde la escultura en piedra de un enorme reloj señalaba
la hora exacta de la catástrofe: 2:28 de la tarde.
Las autoridades chinas han dedicado ya unos 52 000 millones de
dólares a las obras de reconstrucción de millones de viviendas,
escuelas, hospitales, carreteras y puentes.
Hu Jintao manifestó su agradecimiento a todos los que han tomado
parte en la ayuda a los damnificados y a los esfuerzos para la
reconstrucción de las zonas afectadas, que cubren una superficie de
unos 100 000 kilómetros cuadrados.