Las calles y plazas de toda Cuba resultaron una vez más pequeñas.
El amanecer de este Primero de Mayo sorprendió a millones en los más
disímiles lugares, con ojos soñolientos pero miradas firmes.
De experiencias y recuerdos se habló temprano en las calles;
también de arrojos y esperanzas.
Colorida y optimista ha sido la marcha en masa compacta por
ciudades y poblados cubanos. Banderas, lemas y pancartas,
acompañaron el paso arrollador de un pueblo alegre y optimista, que
en cada jornada cotidiana demuestra la incondicionalidad de los que
aman y construyen por los humildes y para los humildes en cualquier
parte del mundo.
También los jóvenes imprimieron emociones y vida a este día de
combatividad, reafirmación y alegrías. Junto a ellos gravitó la
unidad entre generaciones que se expande y multiplica para
reafirmarlos como los más fieles herederos de nuestros principios y
conquistas. Para muchos fue su primera vez en las plazas; para
otros, no por conocida la experiencia dejó de ser emocionante.
Ha sido un desfile de pueblo todo, una jornada de alegría, de
solidaridad, de ideas y voluntades en reafirmación del socialismo,
una jornada de invocación a nuestros Cinco Héroes injustamente
encarcelados, una jornada de confianza en Fidel y Raúl.
Ha sido un día de orgullo por nuestra resistencia y nuestra fe en
la victoria.