Fidel mostró en esa ocasión, algunos de los artículos que pronto
se distribuirían paulatinamente a la población, y que contribuirían
a elevar la calidad de vida de la familia cubana, a la vez que
favorecía el ahorro energético en la Isla.
Comenzó así una nueva etapa, cientos de Trabajadores Sociales se
enfrascaron en la distribución a lo largo del país de los módulos de
cocción, modernos refrigeradores y televisores, por solo mencionar
algunos de estos efectos.
No obstante, aunque el país cumple con el programa de entrega y
cambio de los artículos, no todos cumplen con la obligación
contraída de pagar lo que debe, aunque se ofrecen a las personas
facilidades de pago, como el crédito social.
Solamente en Holguín se distribuyeron en estos años artículos
cuyo valor supera los 1400 millones de pesos, de los que 215
millones están aún pendientes de cobro. Sobresale en esta negativa
cuenta el municipio cabecera, con una deuda del 54 por ciento de la
cifra antes mencionada.
En este sentido, Rafael Hernández Pereda, director provincial de
la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), reconoce
que el 86 por ciento de las personas ya liquidó la deuda contraída,
actividad en la que se destacan municipios como Antilla, Frank País,
Sagua de Tánamo, Cueto y Calixto García, que se encuentran por
encima del 95 por ciento de pago.
"Sin embargo, el municipio de Holguín, con una situación
económica diferente, con un salario medio superior y mayor nivel de
solvencia económica en la población, la indisciplina en el pago de
esta importante deuda es mayor", explica Idania Ricardo Leal,
vicepresidenta del Consejo de la Administración Provincial.
Un ejemplo que mueve a la reflexión es el caso del calentador,
efecto cuyo precio es de sólo 20 pesos y aún 39 807 personas no
pagan, lo que representa más de 796 000 pesos, solamente por este
concepto.
¿Qué pasaría si sucediera al revés y fuera una empresa o
institución cualquiera quien adeudara esa cifra a los ciudadanos? De
seguro lloverían las cartas a los periódicos reclamando tal
atrocidad. Mas, como la deuda es con el Estado y este, como ya
sabemos, somos todos los cubanos, entonces no hay apuro para pagar.
Hernández Pereda explica que la demora en el pago se debe, en lo
fundamental, a la lentitud de muchas administraciones en tramitar el
crédito en las oficinas bancarias correspondientes.
"Las personas tienen dos formas de pago, al contado y a crédito,
que es la más empleada. Al recibir el equipo, el trabajador social
entrega una copia del compromiso de pago, con el que debe personarse
en la bodega y pagar, si lo hace en efectivo, o a la administración
de su centro laboral, para que se realicen los trámites del crédito
social correspondiente", especifica.
"No obstante, muchas veces la administración engaveta el
documento, o no entrega al trabajador el cheque que emite el Banco.
Sucede, igualmente, que una vez que se le comienza a descontar del
salario la cifra correspondiente a la mensualidad convenida en el
crédito, la persona piense que ya liquidó la deuda, que se mantiene
vigente en su bodega, hasta tanto no entregue allí el cheque que
emitió el Banco y reciba la copia del compromiso de pago, que
constituye a su vez, la propiedad del equipo", subraya Hernández
Pereda.
Para revertir esta situación, explica, se adoptan medidas como el
embargo preventivo de hasta el 50 por ciento del salario de las
personas cuya deuda supera los 90 días. Hasta la fecha esta medida
se le ha aplicado a 453 trabajadores.
En el caso de los trabajadores por cuenta propia, transportistas
o arrendadores en igual situación, por acuerdo del Consejo de
Administración Provincial, se le hace un requerimiento de pago, el
que debe cumplir antes de 30 días. Si no paga, se le retira el
permiso para la actividad que desempeña.
Es bueno decir –aclara Hernández Pereda– que, de 390 personas
requeridas, sólo se retiró el permiso a cinco casos.
Igualmente, explica, se acometen acciones con los grupos
comunitarios, los CDR y la CTC para recabar en la población el pago
de esta deuda.
Otra acción emprendida, en el municipio de Holguín, es la
designación, en cada una de las bodegas, de gestores de cobro, para
la revisión de los compromisos de pago, y depurar la situación de
cada deuda.
El caso de las personas que no cuentan con capacidad de pago, se
analiza en la comisión presidida por la ONAT e integrada por el
Instituto Nacional de Seguridad y Asistencia Social, el Banco y los
Trabajadores Sociales, y se le busca solución a cada caso en
particular.
Por esta vía – enfatiza Hernández Pereda – se atiende a más de
2000 casos y en el 96 por ciento se encontró una vía de solución.
Sin dudas, exigir a los deudores el cumplimiento de sus obligaciones
debe preocupar y ocupar a todos.