¿Dónde está el administrador?

Freddy Pérez Cabrera

Ampliar imagenContar con directores exigentes, que se sientan verdaderos dueños de su centro y velen por el cumplimiento de las normas, continúa siendo una quimera en la mayoría de los lugares, lo que entorpece la recuperación económica del país y la eficiencia con que debemos trabajar todos.

Un estudio reciente realizado en Villa Clara por la Oficina Nacional de Inspección del Trabajo (ONIT), reveló que en el 50 % de las entidades visitadas había serias irregularidades en la disciplina laboral, fruto del descontrol y la falta de exigencia de las administraciones.

Resulta alarmante que en las 38 inspecciones efectuadas a 19 centros de seis municipios del territorio, solo en los dos primeros meses del año, resultaron computadas 4 961 horas perdidas, las cuales estaban autorizadas por los máximos representantes de esas instituciones.

Muy pocos clientes acuden a la céntrica tienda Siglo XX después de las 5.00 p.m., en el llamado horario extendido.

Cómo es posible que en el policlínico Santa Clara se dejaran de trabajar 1 664 horas con el consentimiento de las autoridades del centro si, tal como establece el artículo 11 de la Resolución 187/06 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, esos permisos deben ser algo excepcional.

Otras unidades señaladas fueron el policlínico Mártires del 11 de Abril, de Corralillo y el taller de radio y televisión de la Empresa de Comercio y Gastronomía y los Servicios de Sagua la Grande, que sumaron más de 1 400 horas perdidas.

Existen formas de indisciplinas aún más graves, como la del trabajador que se marcha de manera injustificada a resolver algún "problema", a determinada gestión personal, dejando de aportar a la producción o de prestar algún servicio.

En ese caso los inspectores cuantificaron 980 horas, con mayor incidencia en el mencionado policlínico de Corralillo (392), la UEB Servicios Generales de Ferrocarriles de Santa Clara (384), la fábrica de piensos del MINAGRI (104) y el matadero Chichí Padrón (40), aunque no fueron las únicas.

También sucede que algunas personas llegan tarde, salen antes de tiempo, firman la tarjeta por adelantado o no firman, sin que medie el descuento correspondiente, ni haya el llamado de alerta o la medida disciplinaria a tiempo, como ha ocurrido en la OBE Sucursal Vigía y en el Correo Central, ambos de Santa Clara.

Para facilitar las gestiones de la población fuera de la jornada laboral se crearon los horarios extendidos, mas de nada han valido porque en la mayoría de los casos la población continúa "resolviendo" sus problemas en horario laboral.

En la céntrica tienda Siglo XX, ubicada en el Bulevar santaclareño, por ejemplo, el promedio de clientes en el horario de 5 a 7 p. m. es de 20, sin embargo, entre 9 a. m. y 3 p. m., está colmada de público. Para Doris González Hurtado, subdirectora de inspección de la filial de la ONIT en Villa Clara, valdría la pena revisar esa medida porque, como pudieron comprobar, a veces se visita un establecimiento de los que extienden el horario y no hay lo que se busca. Así por ejemplo, la agencia Viajero de ferrocarriles de Santa Clara no vende boletines después de las 5 p. m., y el mercado de Buen Viaje saca los productos cárnicos en horas de la mañana.

El problema no es de resoluciones, sino de exigencia

Cuando entraron en vigor las resoluciones 187 y 188 emitidas por el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, las entidades laborales se dieron a la tarea de confeccionar o actualizar sus reglamentos disciplinarios internos. Sin embargo, en honor a la verdad, poco ha cambiado desde entonces.

La llegada tarde de un maestro significa que decenas de alumnos dejan de recibir la clase correspondiente; de un operario, que se interrumpa la producción y de un trabajador de los servicios que se deje de arreglar la plancha o la hornilla que la familia necesita para los quehaceres diarios.

La responsabilidad de que haya un comportamiento adecuado es de todos, pero el papel de los administradores es insustituible. A él confió el Estado esa misión y si no es capaz de desempeñarla con eficiencia no debe permanecer en ese puesto.

En cada colectivo laboral hay mucha gente buena, partidaria del orden y la disciplina, por eso no es bueno generalizar, los incumplidores tienen nombre y apellidos, y deben ser objeto de la sanción adecuada.

Las Resoluciones mencionadas, dirigidas a disciplinar la vida laboral, por sí solas no van a restablecer el orden, eso lo conseguirán la administración, de conjunto con los trabajadores. Tenemos como premisa la exigencia.

 

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