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Luego de seis años de operaciones y con un saldo de 179 soldados
muertos, Gran Bretaña puso fin hoy a las acciones de combate de sus
tropas en Iraq, se informó hoy en esta capital.
La conclusión de las tareas militares tuvo lugar un mes antes de
lo previsto y quedó consumada con el traspaso del mando a las
fuerzas de Estados Unidos que continúan en ese país árabe.
La retirada de los casi cuatro mil efectivos británicos que
quedan en Iraq terminará la próxima semana. Sólo permanecerán unos
400 elementos dedicados al entrenamiento de las fuerzas iraquíes.
Gran Bretaña llegó a tener cerca de 46 mil militares en
territorio iraquí tras la invasión de abril de 2003, decidida por
los entonces presidente estadounidense, George W. Bush, y primer
ministro británico, Anthony Blair.
El camino hacia el regreso de las fuerzas enviadas por Londres
comenzó en diciembre pasado cuando el mando traspasó el control de
la provincia de Basora a las autoridades de Bagdad.
En septiembre anterior, los efectivos de Gran Bretaña abandonaron
sus posiciones en Basra.
Las últimas bajas mortales de soldados británicos en Iraq fueron
reportadas el pasado 5 de abril a causa de una explosión en un punto
cercano a Basra, de acuerdo con datos oficiales del Ministerio de
Defensa.