Con
una gala artística y la entrega del Premio Nacional de Danza 2009 al
maestro Isidro Rolando, en el capitalino Teatro Mella, celebraron
ayer los representantes del arte danzario en el país su día
internacional, instituido por la UNESCO en homenaje al natalicio del
coreógrafo francés George Noverre.
"Yo
nací antes de la Revolución, pero existo después de ella", expresó
el bailarín y coreógrafo Isidro Rolando, al recibir el
reconocimiento, entregado por Abel Prieto, miembro del Buró Político
y ministro de Cultura; Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, y
Julián González, presidente del Consejo Nacional de las Artes
Escénicas.
Isidro, quien desde 1961 se inició en la danza al incorporarse al
Conjunto Nacional de Danza Moderna, ha desarrollado una sostenida
carrera interpretativa y pedagógica. Su impronta ha quedado en
piezas antológicas como Súlkary y Suite Yoruba.
En la celebración —donde se leyeron palabras de elogio al
galardonado y el mensaje internacional escrito por el bailarín
inglés Akram Khan— los jóvenes integrantes de Danza Contemporánea
bailaron Omawe y El Rapto de las mulatas, obras de la
autoría de Isidro, y también recrearon un fragmento de Súlkary.
Al finalizar la velada, que además contó con la magistral
interpretación de Omara Portuondo, distintas instituciones
ofrecieron reconocimientos al maestro, quien agradeció a su maestro
Ramiro Guerra, a sus alumnos y al público que siempre lo ha seguido.
Otorgado por el Ministerio de Cultura, el Premio Nacional de
Danza —que el año pasado correspondió a Lorna Burdsall— en esta
ocasión estuvo presidido por José Ramón Artigas en el jurado, que
tuvo la tarea de analizar 33 propuestas realizadas por diferentes
instituciones culturales de todo el país.