Luego de la ovacionada intervención del Presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz,
intervino Miguel D’Escoto, Presidente de la Asamblea General de la
Organización de Naciones Unidas, quien asiste como invitado a esta
Reunión Ministerial del Buró de Coordinación de Movimientos de
Países No Alienados.
D’Escoto agradeció la posibilidad brindada para poder dirigirse a
los asistentes a esta cita del NOAL. "Hace ya casi 30 años en
histórica cumbre, cuando Cuba asumió por primera vez la presidencia
del NOAL, apenas 45 días después del triunfo de la Revolución
popular sandinista hice mi debut en el mundo de la diplomacia",
rememoró.
El mundo de aquella época era un mundo muy distinto al de hoy,
pero los objetivos, la razón de ser del Movimiento de Países No
Alineados siguen siendo los mismos, dijo.
Recordó que en aquella VI Cumbre celebrada en La Habana, se
reafirmaba que "la quinta esencia de la política del no alineamiento
de cuerdo con sus principios lleva aparejada la lucha contra el
imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo, el apartheid, el
racismo —incluido el sionismo—, y cualquier forma de injerencia o
hegemonía extranjera, así como la lucha contra políticas de gran
potencia o bloques".
Dijo que esos son los principios originales del Movimiento, los
cuales, a su juicio, mantienen total y absoluta vigencia, y que
independiente de lo que la ONU haya hecho bajo la nefasta influencia
de George W. Bush, "en nuestro Movimiento esta declaración no ha
sido ni podrá ser derogada".
Sentenció el Presidente del 63 Periodo de Sesiones de la Asamblea
General, que los países No Alienados insisten en que es necesario
eliminar la abismal desigualdad que separa a los países
desarrollados y en vías de desarrollo, "luchamos por ello para
suprimir la pobreza, el hamrbe, las enfermedades y analfabetismo de
cientos de millones de seres humanos".
Por eso demandó en el plenario de la reunión que "aspiramos a un
nuevo orden mundial basado en la paz que sustituye al sistema
injusto que hoy prevalece"
Sostuvo que el orden mundial existente es basado en la cultura
capitalista y esta solo "promueve el egoísmo, la codicia, la usura y
la irresponsabilidad social y ambiental", añadió.
Para D’Escoto estos "antivalores" de la cultura capitalista ha
sumido al mundo en un enjambre de crisis convergente que pon en
peligro la continuación de la especie humana y la vida en la tierra,
si no se encuentra una solución.