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Australia alega un deterioro de la seguridad en Afganistán para
enviar más tropas al país asiático, en un giro contrapuesto hoy a
planes de los responsables de defensa de reforzar su poder
convencional.
Medios noticiosos nacionales comentaron que con ese argumento el
primer ministro Kevin Rudd decidió mandar un nuevo contingente de
450 efectivos que tendrán la misión de entrenar a militares afganos
en materia de seguridad con vista a las elecciones de agosto
próximo.
El jefe del gobierno de Canberra dijo a reporteros que es claro
que la actual estrategia civil y militar en Afganistán no está
funcionando y por eso se enviarán refuerzos.
Al mismo tiempo, Rudd reconoció que está exponiendo a más
australianos a situaciones de posibles daños en una guerra cada vez
más impopular, más insistió en la necesidad de recuperar a
Afganistán, arena de entrenamiento del terrorismo mundial durante
una década, según manifestó.
El nuevo grupo se suma a más de mil soldados australianos
presentes entre las fuerzas que intervienen en ese conflicto en
respaldo del gobierno de Kabul.
Muchos comentaristas coinciden al juzgar que la decisión de Rudd
responde también a presiones diplomáticas de la administración de
Barack Obama para que los aliados de Washington incrementen su
contribución militar en esa nación.
Precisamente Australia figura con el mayor aporte a las fuerzas
multinacionales allí comandadas por Estados Unidos, con un saldo de
10 bajas fatales.
De acuerdo con el plan previsto 100 militares entrenarán al
ejército afgano en la provincia de Oruzgán, donde está acantonado el
grueso de los destacamentos australianos.
Otros 120 se centrarán en la misión de incrementar la seguridad
para los venideros comicios. Del resto nada se precisó.
Se trata de la primera ocasión en la cual Kevin Rudd asume el
paso de aumentar la presencia de soldados australianos en Afganistán
desde que asumió el poder en 2007.
En declaraciones anteriores el primer ministro de esta isla
continente había asegurado que no ampliaría el volumen de tropas en
tierras afganas mientras los aliados europeos de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, no asumieran mayores
compromisos.
El cambio en esa posición parece romper un consenso implícito en
la administración del país, luego de dar indicios de estar inclinada
a mejorar sus posiciones militares en la región de Asia-Pacífico,
recordaron observadores locales.