Tonadas y décimas de tradición oral con más de un siglo de
existencia, se recopilan en Ciego de Ávila para que nuevas
generaciones de parranderos mantengan viva la cultura popular del
campo cubano.
Gilfredo Boan Pina, decimista de la provincia, se encarga de
confeccionar los pentagramas a partir del punto camagüeyano y
transcribir las obras en octosílabos.
El activo promotor cultural comunitario, explicó que la
importancia de rescatar ese tesoro melódico y literario radica en
que las décimas son aprendidas y no improvisadas pues las
condiciones rítmicas de la música no lo permiten.
Argumentó Boan Pina, que grabar ese patrimonio cultural, de
autoría anónima en el 99 por ciento, eliminaría el riesgo de ser
olvidado, porque la edad promedio de los cantantes supera los 60
años.
Las temáticas de las más de 100 tonadas y más de 200 décimas que
se graban constituyen la vida, al amor, la historia, el entorno
campesino y el humor.
Gilfredo Boan Pina es autor de Rimas Criollas, primera obra
publicada en Ciego de Ávila después de enero de 1959.
Este avileño ostenta la distinción Juan Marinello, que otorga el
Ministerio de Cultura y el Premio Ornofay, que concede la dirección
de Patrimonio en el territorio avileño, por su labor como
organizador de las parrandas guajiras de los bandos Rojo y Azul.