Un
centenar de desfibriladores de la línea nacional Cardiodef comenzó a
instalarse en días recientes a todo lo largo del país, donde hasta
el momento apenas se encontraban funcionando 22 con el fin de
validarse en la práctica y sugerir posibles perfeccionamientos,
anunció a Granma Alejandro Portela Otaño, jefe del
Departamento de Equipos Médicos del Instituto Central de
Investigación Digital (ICID).
El proyecto de fabricación de estos equipos desarrollado por el
centro, se acerca al aniversario quinto de su salida al mercado con
un elevado nivel tecnológico y aspiraciones de extender la
producción a partir de un incremento de la demanda.
Cuando en el mundo, apenas Estados Unidos, algunos países
europeos y Japón se atreven a acometer su elaboración, calificada de
elitista dentro de las producciones de equipos médicos, en Cuba un
grupos multidisciplinario decidió asumir este reto hace una década y
ya lleva desarrollados dos modelos y exportadas 2 000 unidades,
según detalló Portela a este diario.
El equipo —apuntó el ingeniero— exhibe gran autonomía, pues
cuenta con una batería que le permite realizar más de 80 descargas y
asegura una disponibilidad de servicio para mayor número de
pacientes. Además, monitorea hasta cinco horas las señales
electrocardiográficas y desde el 2006 tiene incorporada capacidad de
registro, lo cual da origen al Cardiodef 2.
Los desfibriladores son usados para detener la contracción
caótica de células musculares en las cámaras bajas del corazón
(fibrilación ventricular) y otras arritmias que no provocan la
muerte a corto plazo, pero implican la ocurrencia de fibrilación.