.—
La secretaria de estado norteamericana, Hillary Clinton, reiteró
este sábado
el apoyo a Iraq para frenar la reciente espiral de violencia,
colaboración que hace temer nuevos pretextos de Washington para
extender su ocupación militar en este país.
Clinton ofreció una rueda de prensa junto con el canciller
iraquí, Hoshyar Zebari, con quien dialogó inmediatamente después de
llegar a Bagdad en una visita no anunciada, la primera que realiza
después de asumir el cargo en enero pasado.
La jefa de la diplomacia estadounidense fue recibida por el
presidente iraquí, Jalal Talabani, y por el primer ministro, Nouri
Al-Maliki, además de reunirse con el comandante de las tropas al
servicio de Washington en Iraq, general Ray Odierno.
De acuerdo con fuentes oficiales, Clinton y Odierno discutieron
la situación de seguridad imperante aquí, la cual exhibe un serio
deterioro, pese al empeño del gobierno iraquí y de los ocupantes
norteamericanos en hablar de sustancial mejoría.
El objetivo, según se precisó, es hablar sobre los esfuerzos
estadounidenses e iraquíes para contener la espiral violenta.
De hecho su viaje ocurre un día después de que una serie de
atentados causó al menos 155 muertos y más de 200 heridos en apenas
48 horas, básicamente contra la comunidad musulmana chiíta.
El viernes, desconocidos hicieron estallar una potente bomba en
inmediaciones del santuario chiÍta del Imán Moussa Al-Kadhem, en una
concurrida zona del oeste de Bagdad, causando 60 muertos y 125
lesionados, de los cuales 105 víctimas fueron peregrinos iraníes.
Un día antes, otros dos atentados suicidas sacudieron Bagdad y la
norteña provincia de Diyala, con saldo de 88 muertos y 115 heridos,
según reportes de las fuerzas de seguridad.
Antes de viajar a Iraq, Clinton señaló que la escalada de
violencia era un trágico indicador de que Iraq está sobre la senda
correcta, multiplicando las dudas respecto a que se cumpla el
calendario de retirada de las tropas anunciado por el presidente
Barack Obama.
Durante una visita a Iraq hace dos semanas, el mandatario
norteamericano fijó para junio la salida de todas las tropas de
combate de las ciudades iraquíes, y para finales de 2011 el
repliegue total del contingente que cuenta ahora con más de 140 mil
efectivos.
Clinton llegó a Bagdad un día después de que el nuevo embajador
estadounidense, Christopher Hill, presentó sus cartas credenciales y
cuando comienzan los preparativos para las elecciones generales
iraquíes, previstas para fin de este año.
Los incidentes de los últimos días aún no se aprecian como una
tendencia continuada, pero comienza a verse un ritmo de atentados
verdaderamente alarmante para iraquíes y norteamericanos, por lo que
observadores no descartan se flexibilicen los plazos de retirada.