.— Más de 20 mil armas entregadas
voluntariamente por la población fueron destruidas este sábado en un acto
celebrado en la ciudad bonaerense de Campana, al norte de la capital
argentina.
En la ceremonia, presidida por el director del Registro Nacional
de Armas (RENAR), Andrés Meiszner, se procedió a la fundición de 20
mil 249 artefactos de diferentes tipos y calibres en la planta
siderúrgica SINERCA de esa localidad.
Asistieron funcionarios locales y familiares de víctimas de armas
de fuego agrupadas en la organización no gubernamental Madres del
Dolor.
El acto se efectuó en el marco del Programa Nacional de Entrega
de Armas de Fuego, iniciado en el 2007 por el entonces presidente
Néstor Kirchner, el cual establece un pago que va de 100 a 450 pesos
(entre 30 y 140 dólares) a los ciudadanos que voluntariamente den
ese paso.
Dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos, el plan se estableció a partir del criterio de que el
Estado asume como política pública la necesidad de disminuir la
violencia armada producto de la proliferación de armas de fuego
tanto en el mercado legal como en el ilegal.
En sus enunciados, se subraya que el pago en dinero tiene el
objetivo de recompensar a aquellos ciudadanos que, conscientes de
los peligros que entrañan la posesión de armas, las entregan con el
solo fin de contribuir a la disminución de la violencia y a
construcción de una sociedad más pacífica.
Según un informe oficial, desde que se puso en práctica hasta su
finalización en diciembre pasado se recibieron 104 mil 782 armas y
747 mil municiones en todos los puestos establecidos en el país.