En el país de la guitarra, Leo es rey

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

En un país donde la guitarra alcanzó carta de identidad nacional, y se habla con orgullo de las partituras de Francisco Tárrega, de la maestría de Andrés Segovia, de los prodigios de los flamencos y del Aranjuez de Joaquín Rodrigo, Leo Brouwer es mimado como un rey.

Con motivo de su 70 cumpleaños, el compositor, director y guitarrista cubano ha sido recibido con aires de fiesta en estos días en varios puntos de la geografía española. El último fin de semana fue invitado especialmente a clausurar desde el podio el ciclo de conciertos de abono de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia en el Nuevo Teatro Circo de Cartagena.

Fue una velada íntegramente dedicada a su obra instrumental, desde las evocadoras Canciones remotas hasta la imprescindible Canción de gesta, en la que recrea la epopeya revolucionaria, pasando por una partitura que engrandece el repertorio guitarrístico contemporáneo universal: Concierto de réquiem, sentido homenaje a su desaparecido colega, el gran compositor japonés Toru Takemitsu, quizá el más importante creador de vanguardia del archipiélago asiático en el siglo XX.

Testigos del acontecimiento contactados por Granma revelaron sentirse impresionados tanto por la profundidad de conceptos manejados en el discurso de la obra como por la transparencia lírica de los temas. Y afirmaron que en el solista Ricardo Gullén, un andaluz que le tiene bien tomada la medida a la producción brouweriana, hallaron a un intérprete insuperable.

En otro orden, los criterios vertidos por Leo ante la prensa encontraron notable resonancia. He aquí algunas de las ideas expuestas:

"Actualmente hay un gran problema universal, que a la vez es una gran bendición, que es la velocidad vertiginosa de la información en todos los medios. El descubrimiento de los audiovisuales, la incorporación de nuevos ritmos de vida, los satélites que informan en segundos de lo que está ocurriendo, pero toda esa información está manipulada, como todos sabemos, y ahí reside el gran problema. Los niños se fascinan con el ordenador, que es el que les indica todo lo que tienen que hacer. Ellos no razonan, no desarrollan su capacidad de preguntarse por qué. Ese es el principio de la manipulación del hombre por el mismo hombre, que es el mal de nuestra sociedad.

"El hombre necesita la música para no sentirse solo porque es un ser gregario. Si estuviéramos 48 horas sin música, se produciría una catástrofe mundial."

Leo debe regresar de un momento a otro para recibir en La Habana lo que ya se ha anunciado: su proclamación oficial como Premio Nacional de Cine 2009. Pero España lo reclamará dentro de poco tiempo: ya se ha anunciado que el Festival de Córdoba, durante los primeros once días de junio, le rendirá un homenaje compartido con el notable bailaor Mario Maya.

 

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