En
un país donde la guitarra alcanzó carta de identidad nacional, y se
habla con orgullo de las partituras de Francisco Tárrega, de la
maestría de Andrés Segovia, de los prodigios de los flamencos y del
Aranjuez de Joaquín Rodrigo, Leo Brouwer es mimado como un
rey.
Con motivo de su 70 cumpleaños, el compositor, director y
guitarrista cubano ha sido recibido con aires de fiesta en estos
días en varios puntos de la geografía española. El último fin de
semana fue invitado especialmente a clausurar desde el podio el
ciclo de conciertos de abono de la Orquesta Sinfónica de la Región
de Murcia en el Nuevo Teatro Circo de Cartagena.
Fue una velada íntegramente dedicada a su obra instrumental,
desde las evocadoras Canciones remotas hasta la
imprescindible Canción de gesta, en la que recrea la epopeya
revolucionaria, pasando por una partitura que engrandece el
repertorio guitarrístico contemporáneo universal: Concierto de
réquiem, sentido homenaje a su desaparecido colega, el gran
compositor japonés Toru Takemitsu, quizá el más importante creador
de vanguardia del archipiélago asiático en el siglo XX.
Testigos del acontecimiento contactados por Granma
revelaron sentirse impresionados tanto por la profundidad de
conceptos manejados en el discurso de la obra como por la
transparencia lírica de los temas. Y afirmaron que en el solista
Ricardo Gullén, un andaluz que le tiene bien tomada la medida a la
producción brouweriana, hallaron a un intérprete insuperable.
En otro orden, los criterios vertidos por Leo ante la prensa
encontraron notable resonancia. He aquí algunas de las ideas
expuestas:
"Actualmente hay un gran problema universal, que a la vez es una
gran bendición, que es la velocidad vertiginosa de la información en
todos los medios. El descubrimiento de los audiovisuales, la
incorporación de nuevos ritmos de vida, los satélites que informan
en segundos de lo que está ocurriendo, pero toda esa información
está manipulada, como todos sabemos, y ahí reside el gran problema.
Los niños se fascinan con el ordenador, que es el que les indica
todo lo que tienen que hacer. Ellos no razonan, no desarrollan su
capacidad de preguntarse por qué. Ese es el principio de la
manipulación del hombre por el mismo hombre, que es el mal de
nuestra sociedad.
"El hombre necesita la música para no sentirse solo porque es un
ser gregario. Si estuviéramos 48 horas sin música, se produciría una
catástrofe mundial."
Leo debe regresar de un momento a otro para recibir en La Habana
lo que ya se ha anunciado: su proclamación oficial como Premio
Nacional de Cine 2009. Pero España lo reclamará dentro de poco
tiempo: ya se ha anunciado que el Festival de Córdoba, durante los
primeros once días de junio, le rendirá un homenaje compartido con
el notable bailaor Mario Maya.