En corceles de acero inspirados por Girón

Mairelys Cuevas Gómez

Las imágenes de la epopeya de Girón aún están frescas en la memoria de los cubanos y los ruidos ensordecedores de las armas y vehículos todavía resuenan en los oídos de los que vivieron la gesta. Cuando se piensa en ese hecho resulta inevitable visualizar la arremetida de los tanques en defensa de la nueva patria revolucionaria. Sus esteras marcaron un paso glorioso que conducía hacia un triunfo seguro.

El entrenamiento en el terreno resulta vital para el óptimo desempeño en la conducción de los tanques.

Managua fue testigo de la salida de esos primeros gigantes de hierro. Los tanquistas partieron de La Habana hacia el lugar de la invasión con un coraje que derrumbaba montañas. Así se unieron al pueblo en pie de lucha y así vencieron a un enemigo que desde entonces asecha nuestros rumbos.

Esa victoria marcó las acciones de los hombres especializados en el empleo de los tanques. Desde entonces celebran su día cada 18 de abril.

En la primera etapa del curso de especialización los soldados adquieren los conocimientos teóricos útiles en su posterior entrenamiento dentro de los tanques.

Pasos de especialización

La tradición continúa en el sitio donde en aquella histórica fecha salieron los tanques hacia Girón y, por supuesto, se ha multiplicado en otras unidades de las FAR. Estos poderosos medios quizás sean hoy más modernos, pero el sentido del honor patriótico persiste en sus integrantes.

Es notable un perfeccionamiento en la preparación de los tanquistas. Antiguamente el aprendizaje se realizaba sobre el tanque en movimiento y en perfecto estado combativo, explica el mayor Oscar Pérez González, jefe del órgano de instrucción de esta gran unidad, por lo que existía la probabilidad de roturas indeseadas y, por supuesto, un gasto de combustible que en las condiciones del país resultaba muy costoso.

Los simuladores virtuales permiten al país un significativo ahorro de recursos.

El adiestramiento en la materia es ahora orgullo para soldados, sargentos y oficiales. Se cumplen fases bien delimitadas que posibilitan una mayor calidad de la instrucción.

El proceso inicia cuando son reclutados jóvenes del Servicio Militar Activo (SMA) para formarse como tanquistas. Las condiciones están bien claras: una estatura mediana y talla estrecha constituyen una condición necesaria para poder moverse con ligereza dentro de estas moles de 42 toneladas, y, claro está, condiciones patrióticas y revolucionarias.

Luego del entrenamiento básico de cinco semanas exigido en el SMA, los futuros tanquistas pasan un curso de especialización donde reciben los conocimientos fundamentales relacionados con la técnica, la conducción y el armamento.

Estudio del terreno mediante el uso de la maqueta.

El curso cuenta con varias etapas, subraya el primer teniente Yordanis Díaz, segundo jefe de Plana Mayor de un batallón de tanques; primeramente los soldados reciben instrucción teórica en aulas acondicionadas con este objetivo, más adelante viene una etapa en los laboratorios con el manejo de equipos simuladores virtuales, luego las maquetas y por último el tancódromo y el polígono, donde se cumplen los ejercicios y maniobras con los tanques.

Simulación para el ahorro

Los simuladores virtuales y el proceso de las maquetas con tanques que se mueven en el lugar gracias a sistemas computarizados, resultan esenciales en el ahorro de combustible para el país. Los jóvenes aprenden rápidamente la conducción y empleo de estos medios gracias a esta avanzada técnica.

Es vital la utilización de las nuevas tecnologías, afirma el mayor Pérez, así se evita el derroche de recursos pues los combatientes no llegan directamente al medio en activo, sino que adquieren en una etapa inicial los conocimientos teóricos y las habilidades requeridas y posteriormente, tienen la oportunidad de desempeñarse en el terreno con los tanques.

Podemos asegurar entonces, aclara, que la preparación de nuestros tanquistas ha alcanzado una etapa superior con el uso estos novedosos métodos.

La motivación ante este sistema es evidente. Los soldados muestran un interés especial ante cada detalle que sus instructores les resaltan. Sienten en sus manos el destino de una patria que es suya por nacimiento y por convicción.

La preparación es eficiente, declara el soldado Yan Carlos Aroche, integrante del curso de especialización, y nos vemos comprometidos cotidianamente a defender a nuestro pueblo utilizando los conocimientos que aquí hemos adquirido.

Yan Carlos será, cuando culmine su servicio militar, profesor general integral y, como él mismo dice, pasará de una función a otra con el mismo objetivo permanente, defender desde cualquier trinchera a la Revolución que lo ha formado, inspirado en el ejemplo luminoso de aquellos tanquistas que pelearon y vencieron en Playa Girón.

 

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