La entrega directa de la leche a las bodegas donde se expende ha
propiciado en los dos últimos años notables ahorros de divisas en la
provincia cubana de Las Tunas.
El método consiste en el traslado del vital alimento desde las
cooperativas y vaquerías de los campesinos independientes hasta los
puntos comercializadores más cercanos, mediante el empleo de
tractores, carretas y otros de los medios con que cuentan las
entidades productoras.
Sólo en lo que va de 2009, este sistema de distribución permitió
economizar más de 183 mil pesos convertibles, debido al ahorro de
combustibles y otros recursos usados en la transportación del
alimento en los ocho municipios de Las Tunas, a unos 670 kilómetros
al este de La Habana.
Con anterioridad, el producto se trasladaba en grandes carros
cisternas hasta la pasteurizadota ubicada en la capital provincial,
en muchos casos a largas distancias, y luego debía retornarse para
su venta en los propios lugares donde se extrajo.
Ello, por supuesto, ocasionaba notables gastos de combustibles,
lubricantes y otros recursos de transportación, además de demoras en
la llegada del alimento en no pocas ocasiones.
Otra de las evidentes ventajas de la distribución directa es un
considerable ahorro de leche en polvo, que tiene un alto precio en
el mercado internacional. Desde hace dos años este sistema de
comercialización cobra fuerzas en todas las provincias ganaderas de
Cuba, como parte de las medidas que impulsa el país para ahorrar
recursos en esta importante actividad comercial, que beneficia a
millones de niños, ancianos y enfermos.