Tres meses convivió con los guerrilleros. Puso en riesgo su vida
para cumplir esa misión periodística, en la que logró entrevistar a
Fidel Castro y al Che Guevara. Nada lo desanimó: ni los peligros que
enfrentó para eludir a policías y soplones de la dictadura, y
ascender a la montaña bastión de los rebeldes. Ni siquiera, cuando
ya de regreso a La Habana y a punto de partir hacia Buenos Aires,
supo que su emisora radial no había recibido los materiales, y tomó
la decisión de regresar a la Sierra y grabarlos de nuevo.
La
entrevista de Fidel y Masetti tiene lugar el 14 de abril. No es el
primer encuentro de ambos. Días antes, en medio de los
acontecimientos por la huelga del 9 de abril, habían coincidido, e
incluso Fidel le había pedido al corresponsal argentino que
informase al mundo sobre el bombardeo de la aviación de Batista al
caserío indefenso de Cayo Espino. Fidel promete a Masetti que se
reuniría con él en la estación Radio Rebelde dentro de 4 días. El 13
de abril le envía una nota a Masetti:
"Haciendo un gran esfuerzo a pesar de sentirme algo mal, me
encuentro a solo siete horas de la estación. Ya con la seguridad de
que no le haré quedar mal, preferiría hacer el trabajo mañana, pues
voy a llegar agotado. Puede anunciar, además de la entrevista, un
discurso al pueblo. Se que usted tuvo también que hacer un viaje
largo¼ Son las 11 y 15. Dentro de unos
momentos voy a proseguir la marcha. Saludos, Fidel Castro."
Era la primera visita de Fidel a la emisora Radio Rebelde, que
estaba instalada en La Mesa. "¼ varios
soldados rebeldes anunciaron a gritos la llegada del comandante.
Salimos a recibirlo. Saludó a Guevara con un abrazo y a mi me tendió
las dos manos", contó Masetti. "Después del almuerzo¼
preparé mi grabadora¼ En medio de gran
cantidad de soldados y de sus oficiales, Castro escuchaba
atentamente la presentación que estaba haciendo ante el pequeño
micrófono. No habíamos convenido previamente el cuestionario y él,
que lo había advertido, disimuló, tomándolo como un desafío".
Y Masetti seguidamente relató que las preguntas y respuestas iban
conformando la historia del 26 de Julio, el golpe de Estado de
Batista del 10 de marzo de 1952, la asunción al poder del dictador,
sin que nadie se opusiese, salvo la juventud que "no se contentó con
llorar, sino que se lanzó a la lucha"¼
Le hice algunas preguntas sobre las acciones militares de esos
días y ya en ese terreno dije: ¿Considera que la ayuda militar de
Estados Unidos a Batista es decisiva para la prolongación de su
permanencia en el poder? Fidel respondió: ...Por supuesto que sí.
Batista recibe ayuda constantemente de los Estados Unidos,
directamente de la Unión y por medio de Trujillo y de Somoza¼
Mi última pregunta a Fidel Castro, en ese reportaje que
grabábamos entre la atención fervorosa y vigilante de decenas de
rebeldes, fue más bien una adivinanza. ¿Cuándo cree usted que
terminará esta guerra? La respuesta de Fidel no se hizo esperar: —Es
imposible predecirlo. Puede durar días, meses o años. Lo que si
puedo decir es que solo terminará con la derrota total de la tiranía¼
El reportaje se transmitió inmediatamente por Radio Rebelde. Toda
Cuba escuchó por vez primera la voz de Fidel desde la Sierra
Maestra. A Masetti, sin embargo, le interesaba que quien lo
escuchase fuese su emisora de Buenos Aires. Desde Venezuela le
aseguraron que lo habían captado perfectamente y que en Argentina
recibieron la transmisión sin inconvenientes. Esa noche, Masetti la
pasó escuchando por onda corta radios de distintos países
centroamericanos que reproducían su reportaje, pero de Argentina
nada se podía captar.
Al día siguiente entrevistó a Che Guevara, en medio de
ametrallamientos de la aviación de Batista. Se despidió de Fidel y
del Che, y salió para Santiago de Cuba y La Habana, donde verifica
que sus reportajes no llegaron a Argentina. Es entonces que decide
regresar a la Sierra. Se encuentra nuevamente con Fidel y el Che en
Las Vegas. Y les cuenta sobre la pérdida de sus reportajes, y les
dice: "Me voy mañana mismo. Les pido que ya mismo grabemos las
entrevistas. Esta vez las llevaré conmigo. A la mañana siguiente
grabamos los reportajes. Más o menos, fueron las mismas preguntas e
idénticas respuestas¼ "
A su regreso a Buenos Aires, en dos o tres meses, Masetti escribe
el libro Los que luchan y los que lloran que contiene sus
relatos sobre cómo logró llegar a la Sierra Maestra y los tres meses
de su presencia allí. En Argentina como en toda América Latina lo
que ocurría en Cuba tenía cada vez un mayor interés. El libro de
Masetti contribuyó a aclarar dudas lanzadas por los medios
identificados con los grandes intereses económicos que veían ya con
preocupación el destino de Cuba. Y además en ese libro lanza el
mensaje de apoyar a los que luchan y abren el futuro de América
Latina. Ese libro, en fin, puede figurar entre las páginas más
sobresalientes del mejor periodismo en América Latina. Rodolfo Walsh,
quien formó parte del grupo fundador de Prensa Latina, elogió ese
libro de Masetti, calificándolo como la mayor hazaña individual del
periodismo argentino.