Un dúo venezolano se impuso a la improvisación

RAFAEL PÉREZ VALDÉS
rafael.p@granma.cip.cu

Sí, un temblor de tierra debe haber sentido, en el Complejo Baraguá, la clavadista venezolana Adelmar Torres. Su compañera en el sincronizado de tres metros, Lissette Ramírez, sufrió una inoportuna lesión. Por ello ayer se vio casi obligada a echarle mano a una novata, con quien nunca había competido. Y¼ ¡ganaron las medallas de oro!

Las sudamericanas terminaron felices. Foto: Raúl LópezLas sudamericanas terminaron felices.

"Estamos bastante contentas. Logramos una buena realización, en el último salto, de gran complejidad, pudimos realizarlo", dijo Torres, de 20 años de edad, nueve de ellos en el clavados.

Beannelys Velázquez, de 15, ocho dentro de este deporte, y en su primera competencia internacional, reveló detalles.

"Nos dijimos: vamos a hacerlo bien. Pensamos en positivo. No habíamos competido nunca juntas en sincronizado."

Ellas acumularon 256.95 puntos, con los cuales dejaron en plata a las también venezolanas Lauren Pérez-Kiara Buelvas (231.90) y a las locales Yaimara Gar-cía-Dailet Valdés (206.91), según datos aportados por Rubén Matos, jefe de la sala de prensa del área.

Otra curiosidad: fue la única presea no ganada por los de casa.

Un rato después, en el último evento de este deporte en la cita, la plataforma masculina, las preseas quedaron en los cuellos de la local Yurisbel Caignet (405.75), y los venezolanos Jefferson Palmar (373.95) y Erickson Contreras (344.00).

Los de casa controlaron nueve medallas de oro, siete de plata y seis de bronce, en tanto los venezolanos acumularon 1-3-4. En lo individual brillaron Jorge Luis Pupo (2-1-0) y Yaima Mena (2-0-0).

Y se efectuó el emotivo retiro oficial de tres ex clavadistas ilustres: María Elena Camuza (bronce en los Juegos Panamericanos de La Habana’91), Yolanda Ortiz (bronce en el Gran Premio de Roma’07), y Erick Fornaris (plata en la Copa del Mundo de Sevilla’02, y despedido como "el más versátil de nuestros clavadistas").

La ceremonia, en bonito mensaje, comenzó así: niños saludando el momento tirándose desde los trampolines y las plataformas. Uno de ellos, cuando salió de la piscina, soltó los deseos: "Yo quiero ser igual que ellos¼ o mejor".

 

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