A poco de comenzar la V Cumbre de las Américas, la propuesta
estadounidense que clamaba por un área de libre comercio en la
región es considerada un proyecto muerto.
En Mar del Plata, Argentina, durante las sesiones de la anterior
cumbre, parece haber expirado para siempre las posibilidades de vida
del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
Hoy, a dos días de comenzar el V encuentro que aúna en Puerto
España, capital de Trinidad y Tobago, a los mandatarios de los 34
países que conforman la Organización de Estados Americanos (OEA),
esa iniciativa norteamericana es vista como un hecho del pasado.
Mientras, en Venezuela comenzará mañana la cumbre de un grupo que
por idea de ese país y Cuba, se creara en 2004 en contraposición al
ALCA.
Los días 16 y 17, la ciudad de Cumaná, a 275 kilómetros al este
de Caracas, acogerá a los miembros de la Alternativa Bolivariana
para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y a otros invitados
especiales.
Este es un proceso de integración considerado por muchos expertos
la mejor fórmula contra las políticas del norte imperial, y un
verdadero proyecto de desarrollo conjunto de las naciones del
llamado Nuevo Continente.
Sus cláusulas se basan en la solidaridad, que pone énfasis en la
lucha contra la pobreza y la exclusión social y se concreta en un
proyecto de colaboración y complementación política, social y
económica.
El ALBA se constituyó en La Habana, el 14 de diciembre de 2004,
acuerdo al cual se sumó Bolivia el 29 de abril de 2006. Actualmente
lo componen además Nicaragua, Honduras y Dominica.
Por los mismos días que nacía esta alternativa, el ALCA daba sus
últimos coletazos. Este había sido el tema dominante de cada cumbre
americana, pero se derrumbó en 2005 en Mar del Plata, durante la IV
edición del foro hemisférico.
Ahora, cuando la prensa internacional está al tanto de lo que
sucederá en Puerto España entre el 17 y el 19 próximo, en el entorno
de la V Cumbre de las Américas, algunos especialistas recordaron que
hacer del continente un solo mercado fue una idea planteada en junio
de 1990 en la Casa Blanca.
En ese entonces, el mandatario George W.H. Bush, anunció la
llamada Iniciativa de las Américas (Enterprise for the Americas
Initiative).
Para diciembre de 1994, su sucesor, William Clinton, convocó la
primera cumbre de este tipo en Miami.
Fue en ese contexto que se acordó por unanimidad empezar a
construir el ALCA, proceso mediante el cual, como advirtieron los
líderes latinoamericanos, se beneficiaría, más que todos, Estados
Unidos.
Varios años de negociaciones, y la fuerte oposición de países
como Venezuela y otros del Mercado Común del Sur (Mercosur), además
de Cuba, convirtieron al ALCA en un ser extinguido antes de que
cobrara vida.
La mayor de las Antillas, expulsada de la OEA desde 1962, por
presiones norteamericanas contra el sistema socialista de la Isla,
no ha participado en estos encuentros, como no lo hará ahora en
Puerto España.
Sin embargo, su ejemplo es guía para múltiples naciones del área,
que en esta ocasión se disponen a reclamar su presencia en las
reuniones regionales.
Con respecto al ALCA, en la cuarta cumbre americana en Argentina,
el presidente George W. Bush, hijo del Bush que propuso la
iniciativa de comercio libre, encabezaba el grupo de apoyo
incondicional al proceso.
Mientras, los estados del Caribe manifestaban dudas debido al
pequeño tamaño de sus economías frente a la estadounidense, y el
bloque del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) con el
refuerzo de Venezuela, estaba abiertamente opuesto.
Ahora, el ALCA es un proyecto muerto, o paralizado de por vida, y
el ALBA reúne en cumbre extraordinaria a sus integrantes, además de
participar en calidad de invitados los mandatarios de Ecuador,
Rafael Correa, y de Paraguay, Fernando Lugo.
De allí saldrán para Puerto España con una posición común frente
a los retos de la actual crisis global y las variantes
continentales, y respecto a la ausencia de Cuba en estos eventos y
el bloqueo económico financiero y comercial de Estados Unidos contra
esa nación.
El mandatario venezolano, Hugo Chávez, advirtió, con vistas a la
cita, que además de analizar proyectos de cooperación y posiciones
comunes en un momento significativo para el grupo y la región,
pasarán revista a la marcha del proyecto de una moneda común en el
área.