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La evolución política del presidente boliviano, Evo Morales, el
saqueo de Iraq por tropas ocupantes estadounidenses y la épica
voluntad de un discapacitado, ofrecen hoy el menú principal del V
Festival Internacional de Cine Documental Al Jazeera.
Un plato fuerte lo constituye indiscutiblemente el documental
Volveré y seremos millones, del realizador Jorge Fuentes y producido
por el Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC).
La actual situación política en Bolivia y la huelga de hambre que
protagonizara su presidente ayudan a aumentar la expectativa por el
mediometraje que relata la evolución del dirigente cocalero hasta
convertirse en jefe de estado de la nación andina.
Precisamente, un elemento añadido es el homenaje preparado aquí
para este miércoles al ICAIC, institución pionera del cine
revolucionario en la isla caribeña que recién celebró su medio siglo
de existencia.
La cinta de Fuentes se une a otras cuatro cubanas, entre corto y
mediometrajes, y una significativa representación de obras del resto
de Iberoamérica, región que la dirección del festival qatarí
reconoce como fuente de una filmografía de elevada factura
artística.
Héroe, no hacen falta alas para volar, del español Ángel Loza,
constituye una oda a la superación personal al relatar la historia
de un hombre nacido en 1968 sin sus brazos a causa de un fármaco
suministrado a su madre durante el embarazo.
El protagonista es un francés que se divide entre su tierra natal
y España, y da una inequívoca fe de apego a la vida y a la esperanza
del mejoramiento humano, aún cuando sólo puede valerse de sus pies.
La lid cinematográfica de Doha otorga el Premio Dorado de Al
Jazeera, dotado del equivalente a unos 13 mil 700 dólares, para
largometrajes, de cerca de 11 mil dólares para el mejor
mediometraje, y de unos ocho mil 200 dólares para el corto.
Justo en competencia hay títulos con temáticas sugerentes como
Ali Baba y los 40 ladrones, del iraní Amir Hossein Hojjat, en la que
se hace una interpretación moderna del mitológico cleptómano y su
monumento en Bagdad, a partir de las ocupación militar
norteamericana.
Hojjat muestra que hay gran consenso entre los iraquíes respecto
a que el saqueo de su país, al mejor estilo de Alí Baba, se
materializa mediante los soldados al servicio de Washington, para lo
cual el documental se esmera en identificar los Alí Baba del siglo
XXI.
Un acercamiento a la realidad iraquí post-invasión estadounidense
de 2003 la aportó anoche Petróleo, el cáncer de nuestra ciudad, del
también iraní Taha Karimi, que aborda la violencia impuesta por los
invasores externos y la definición de identidad nacional en niños.
Temáticas ambientalistas y de desastres naturales, como
Pesadilla, del filipino Oscar Nava, o Cascos Azules, paz y deshonor,
sobre el comportamiento indecoroso de quienes supuestamente llevan
seguridad en situaciones de conflicto, aderezan la muestra.