Un administrador que exige

JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN

Los asistentes a la pizzería La Veneciana, ubicada en el corazón de la ciudad de Guantánamo, coinciden en que los servicios que allí se prestan debieran tomarse como modelo de lo que debe ser la gastronomía popular en el país.

Alimentos variados y elaborados con calidad, rapidez en la prestación, higiene, buena ambientación, alta disciplina de sus trabajadores, trato afable, cero delitos y los precios más módicos de Cuba en unidades de ese tipo, caracterizan al centro, que por sus resultados integrales ostenta desde hace cuatro años la condición de Vanguardia Nacional.

Si un ejemplo se empina sobre los tantos que aporta este colectivo, es el de que con precios bajos, asequibles para todo el pueblo (los de las pizzas y los espaguetis oscilan entre tres y seis pesos), se puede ser eficiente y asegurar ingresos decorosos a sus trabajadores, en correspondencia con sus aportes.

Orlando Beneitez Ramírez, hace 14 años administrador de La Veneciana y en opinión de todos el artífice de la paradigmática obra, ilustra con los siguientes datos: "El pasado año vendimos 4 millones 842 930 pesos, con 1,7 millones en utilidades e ingresos promedio por trabajador de 750 pesos mensuales. En el primer trimestre del 2009, las utilidades alcanzaron 450 000 pesos y se mantuvieron los ingresos del colectivo.

Opina Beneitez que la eficiencia económica alcanzada se sustenta en la calidad del servicio que brindan y de la elaboración de productos por el propio centro, limitando la compra de los que reciben listos para la venta.

"Aquí —argumenta— elaboramos postres, refrescos de frutas, ensaladas frías, entre ocho y 15 tipos de pizzas, y variedad de espaguetis, entre otros productos. Para no distraernos de nuestro objeto social, que es la oferta de alimentos, renunciamos a la venta de cigarros y de bebidas alcohólicas.

"Elaborar en la unidad la mayoría de los productos que vendemos favorece la calidad y variedad de la oferta, más los costos de producción. Por cada peso producido en el 2008, invertimos 47 centavos", relata el administrador.

Reconoce que en los éxitos de La Veneciana mucho tiene que ver también el respeto mantenido por el Sectorial de Comercio con la garantía de los recursos.

Explica que es diario el análisis sobre el comportamiento del servicio y defiende el criterio de lo imprescindible de una disciplina férrea en la gastronomía, y en cualquier otro sector, si se aspira a tener buenos resultados y reconocimiento social.

Hablando de disciplina, he escuchado que algunos administradores de unidades le tildan de severo, le comento.

"Si los resultados del colectivo fueran malos, entonces me preocuparía que alguien piense así sobre mi persona. Soy un convencido del valor de la disciplina férrea. Cualquier buque, en cualquier lugar, se va a pique si no impera el orden. En los centros gastronómicos y en otros que prestan servicio al pueblo, la exigencia en el cumplimiento del deber tiene que ser lo primero.

"A La Veneciana se viene a trabajar, a servir al pueblo como lo merece, con cariño y respeto. Aquí los trabajadores disfrutan de buenas condiciones de labor y de alimentación, y sus ingresos son altos.

"Esos beneficios tienen que corresponderse con un comportamiento impecable. Quien use mal el uniforme, no atienda debidamente a los usuarios, maltrate a sus compañeros, pronuncie palabras obscenas, se ausente¼ quien viole cualquier as-pecto del reglamento interno, es sancionado con severidad.

"Ejemplifico. Hace poco, una dependienta fue separada un mes de su puesto de trabajo, sin devengar salario, por entrar al salón masticando una galleta. Dejó de percibir 1 000 pesos, pero nunca vaciló en retornar a su puesto. Si algo sobresale entre nuestros trabajadores es su alto sentido de pertenencia. A pesar del rigor, nadie quiere irse de este centro. No son pocas las personas que nos vienen a ver en busca de empleo."

Con tantos insumos, víveres, elaboraciones y ventas deben existir fisuras contables, le inquiero.

"Desde hace ocho años, nuestra contabilidad refleja realmente los hechos económicos, por eso está certificada. Para lograr y mantener esos resultados hacemos inventarios diarios a un saldo en productos superior a los 250 000 pesos. Hace 15 días recibimos la última auditoría y no se nos detectó ningún problema; el pasado año fue satisfactorio el control fiscal."

Se perciben trabajos de ampliación en la unidad¼

"Como parte de la extensión del servicio laboramos en la creación de una cafetería en la parte trasera, donde se expenderán pizzas para llevar, bocaditos, frituras y otros alimentos. El reemplazo de los viejos hornos por nuevos nos permitirá emplear aquellos en la elaboración de esos productos.

"En las labores constructivas —confía Beneitez— primará el espíritu de sacrificio demostrado por nuestros trabajadores cuando entre el 2004 y el 2005 asumieron la reparación capital de la unidad, sin dejar de prestar servicio al pueblo. Fueron jornadas titánicas, en las que se construyó de 12 de la noche a 5:00 a.m. y ya a las 7:00 a.m. estábamos elaborando productos para comenzar las ventas dos horas después."

 

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