Los
asistentes a la pizzería La Veneciana, ubicada en el corazón de la
ciudad de Guantánamo, coinciden en que los servicios que allí se
prestan debieran tomarse como modelo de lo que debe ser la
gastronomía popular en el país.
Alimentos variados y elaborados con calidad, rapidez en la
prestación, higiene, buena ambientación, alta disciplina de sus
trabajadores, trato afable, cero delitos y los precios más módicos
de Cuba en unidades de ese tipo, caracterizan al centro, que por sus
resultados integrales ostenta desde hace cuatro años la condición de
Vanguardia Nacional.
Si un ejemplo se empina sobre los tantos que aporta este
colectivo, es el de que con precios bajos, asequibles para todo el
pueblo (los de las pizzas y los espaguetis oscilan entre tres y seis
pesos), se puede ser eficiente y asegurar ingresos decorosos a sus
trabajadores, en correspondencia con sus aportes.
Orlando Beneitez Ramírez, hace 14 años administrador de La
Veneciana y en opinión de todos el artífice de la paradigmática
obra, ilustra con los siguientes datos: "El pasado año vendimos 4
millones 842 930 pesos, con 1,7 millones en utilidades e ingresos
promedio por trabajador de 750 pesos mensuales. En el primer
trimestre del 2009, las utilidades alcanzaron 450 000 pesos y se
mantuvieron los ingresos del colectivo.
Opina Beneitez que la eficiencia económica alcanzada se sustenta
en la calidad del servicio que brindan y de la elaboración de
productos por el propio centro, limitando la compra de los que
reciben listos para la venta.
"Aquí —argumenta— elaboramos postres, refrescos de frutas,
ensaladas frías, entre ocho y 15 tipos de pizzas, y variedad de
espaguetis, entre otros productos. Para no distraernos de nuestro
objeto social, que es la oferta de alimentos, renunciamos a la venta
de cigarros y de bebidas alcohólicas.
"Elaborar en la unidad la mayoría de los productos que vendemos
favorece la calidad y variedad de la oferta, más los costos de
producción. Por cada peso producido en el 2008, invertimos 47
centavos", relata el administrador.
Reconoce que en los éxitos de La Veneciana mucho tiene que ver
también el respeto mantenido por el Sectorial de Comercio con la
garantía de los recursos.
Explica que es diario el análisis sobre el comportamiento del
servicio y defiende el criterio de lo imprescindible de una
disciplina férrea en la gastronomía, y en cualquier otro sector, si
se aspira a tener buenos resultados y reconocimiento social.
Hablando de disciplina, he escuchado que algunos administradores
de unidades le tildan de severo, le comento.
"Si los resultados del colectivo fueran malos, entonces me
preocuparía que alguien piense así sobre mi persona. Soy un
convencido del valor de la disciplina férrea. Cualquier buque, en
cualquier lugar, se va a pique si no impera el orden. En los centros
gastronómicos y en otros que prestan servicio al pueblo, la
exigencia en el cumplimiento del deber tiene que ser lo primero.
"A La Veneciana se viene a trabajar, a servir al pueblo como lo
merece, con cariño y respeto. Aquí los trabajadores disfrutan de
buenas condiciones de labor y de alimentación, y sus ingresos son
altos.
"Esos beneficios tienen que corresponderse con un comportamiento
impecable. Quien use mal el uniforme, no atienda debidamente a los
usuarios, maltrate a sus compañeros, pronuncie palabras obscenas, se
ausente¼ quien viole cualquier as-pecto
del reglamento interno, es sancionado con severidad.
"Ejemplifico. Hace poco, una dependienta fue separada un mes de
su puesto de trabajo, sin devengar salario, por entrar al salón
masticando una galleta. Dejó de percibir 1 000 pesos, pero nunca
vaciló en retornar a su puesto. Si algo sobresale entre nuestros
trabajadores es su alto sentido de pertenencia. A pesar del rigor,
nadie quiere irse de este centro. No son pocas las personas que nos
vienen a ver en busca de empleo."
Con tantos insumos, víveres, elaboraciones y ventas deben existir
fisuras contables, le inquiero.
"Desde hace ocho años, nuestra contabilidad refleja realmente los
hechos económicos, por eso está certificada. Para lograr y mantener
esos resultados hacemos inventarios diarios a un saldo en productos
superior a los 250 000 pesos. Hace 15 días recibimos la última
auditoría y no se nos detectó ningún problema; el pasado año fue
satisfactorio el control fiscal."
Se perciben trabajos de ampliación en la unidad¼
"Como parte de la extensión del servicio laboramos en la creación
de una cafetería en la parte trasera, donde se expenderán pizzas
para llevar, bocaditos, frituras y otros alimentos. El reemplazo de
los viejos hornos por nuevos nos permitirá emplear aquellos en la
elaboración de esos productos.
"En las labores constructivas —confía Beneitez— primará el
espíritu de sacrificio demostrado por nuestros trabajadores cuando
entre el 2004 y el 2005 asumieron la reparación capital de la
unidad, sin dejar de prestar servicio al pueblo. Fueron jornadas
titánicas, en las que se construyó de 12 de la noche a 5:00 a.m. y
ya a las 7:00 a.m. estábamos elaborando productos para comenzar las
ventas dos horas después."