Evo respondió a una llamada telefónica de Chávez, quien le
manifestó desde Caracas su apoyo en el combate contra la derecha.
"La huelga es un gesto de dignidad y de batalla, todos los pueblos
del ALBA (Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra
América) estamos contigo", afirmó el jefe de Estado venezolano.
Al mismo tiempo, el mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, se
solidarizó con su homólogo boliviano, con quien sostuvo también una
conversación telefónica desde Managua para transmitirle que los
nicaragüenses están "pendientes de las grandes batallas" que está
librando el dirigente sudamericano, señala EFE.
El gobernante andino agradeció el gesto y recordó igualmente la
solidaridad del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro y su
preocupación.
Además, Evo advirtió en su comparecencia que si le ocurre algo a
él o al vicepresidente del país, Álvaro García Linera, será "obra de
la derecha fascista" y enfatizó que la oposición primero ha
intentado "desgastar" su gestión, después buscó derrocarlo con un
golpe de Estado civil y que ahora intenta acabar con su vida.
Mientras tanto, nuevos sindicatos campesinos y obreros se sumaron
al ayuno, iniciado el jueves por Evo. Según reportó el propio
mandatario, son 1 509 los huelguistas que le apoyan en la demanda
porque el Congreso apruebe la ley que viabilice las elecciones
generales de diciembre.