Preservar el Festival Internacional del Cine Pobre sin la
presencia de Humberto Solás, su creador, es un desafío, declaró hoy
Omar González, presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria
Cinematográficos (ICAIC).
Es un reto continuar la obra inconclusa de Solás, afirmó
González, ya que fue el eje fundamental de este proyecto hecho
realidad, nacido de la idea de un hombre renacentista y fundacional.
El directivo destacó entre las virtudes del realizador de "Lucía"
y "Miel para Ochún" su obra revolucionaria y moderna, por cuyo
legado debe permanecer vivo anualmente el Festival de Cine Pobre,
con sede en la ciudad costera de Gibara, en el norte oriental de
Cuba.
A la memoria de Solás (1941-2008), la cita toma su nombre desde
este año, cuando transcurre desde este lunes hasta el venidero día
19.
La muerte del cineasta y el paso devastador del huracán "Ike" por
Gibara, ambos en el mes de septiembre último, supuso desde entonces
un reto para los organizadores, Gobierno y pueblo del territorio,
orgulloso de acoger la séptima edición del evento y rendir homenaje
al realizador.
Unas 112 obras estarán en competencia en maquetas, proyectos en
progreso, guiones inéditos para largometrajes de ficción,
documentales, obras experimentales y videoarte, entre otros.
Serán entregados además premios de ayuda a la producción, la
promoción y la distribución como, el Gran Premio a la Mejor Maqueta
de Largometraje de Ficción y el Premio Especial del Jurado del
Colegio de América al Mejor Cortometraje Hispanoamericano de
Ficción.
El VII Festival Internacional de Cine Pobre de Humberto Solás
dedicará un homenaje especial al cineasta cubano Tomás Gutiérrez
Alea, el cual incluirá la proyección del documental "Titón: de La
Habana a la Guantanamera", realizado por Mirtha Ibarra.