Nueva memoria del teatro Amadeo Roldán

En defensa de la cultura nacional

OMAR VÁZQUEZ
omar.vc@granma.cip.cu

Foto: Roberto MeriñoLa actualidad noticiosa dio cuenta ayer domingo de los detalles del evento: la presencia de Raúl en la velada por el décimo aniversario de la reapertura del teatro Amadeo Roldán, la calidad de concierto protagonizado por el maestro Frank Fernández y la Orquesta Sinfónica Nacional, el jubiloso estado de ánimo del público ante tan extraordinaria entrega.

Quedan, sin embargo, algunos aspectos a destacar y a ello voy a referirme. Unos tienen que ver con la naturaleza del repertorio interpretado. Otros con la significación del acontecimiento.

Vayamos a lo primero. El excelso Frank Fernández y Enrique Pérez Mesa, este último al frente del organismo sinfónico, hicieron, a lo largo de su comprometido programa, buena música, con contrastes hermosos al final y elevada línea interpretativa, por parte del pianista, lo que demostró ampliamente al asumir el Concierto No. 2, para piano y orquesta, de Serguei Rachmaninov. Frank reafirmó su gran clase en el teclado y su pleno dominio del estilo romántico.

Haber sentado cátedra en un clásico del repertorio universal define una vocación de nuestro arte, que hizo más pleno el disfrute del repertorio que tiene que ver con nuestra identidad.

Fue hermoso escuchar la voz de Milagros de los Ángeles, una soprano que ha crecido prontamente, en páginas de nuestro arte lírico como la Salida de Cecilia Valdés (Gonzalo Roig) y la Romanza de María la O (Ernesto Lecuona), que le valieron prolongados aplausos, los que subieron de tono en Canto negro, de Grenet. Urge promover adecuadamente las voces líricas capaces de ensanchar la tradición en ese campo, y dar espacio a quienes en verdad lo merecen.

El entusiasmo del auditorio estimuló a Frank para que aportara diversos encores (La comparsa y Malagueña, de Ernesto Lecuona, entre ellos), hasta llegar a otro clásico nuestro, donde solicitó el concurso de jóvenes y talentosos instrumentistas, como el oboísta Frank Ernesto Fernández y el violinista Ariel Sarduy.

Alfredo Muñoz, director del Centro Nacional de la Música de Concierto, recordó cómo a pesar de la cobarde acción que en 1977 arruinó el teatro, en el momento más duro del periodo especial, se culminó su reconstrucción, impulsada personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Y, concluyó destacando: "Podemos asegurarle que continuaremos haciendo todos los esfuerzos para que nuestro querido teatro sea cada vez más y por siempre, ese espacio sagrado de nuestra música".

En sus palabras quedó establecido un compromiso. El Amadeo ha sido ejemplo en su programación. Tocar allí establece jerarquías. Es algo que no debe perderse y servir de guía a otras instituciones culturales.

 

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