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Las críticas al gobierno y a los mandos militares arrecian hoy tras
la muerte de 13 uniformados en dos emboscadas en una agreste zona
selvática peruana en la que operan remanentes del grupo armado
Sendero Luminoso.
Tres ex jefes de ejército, dos de ellos ex ministros de Defensa,
coincidieron con opiniones civiles en culpar de lo sucedido a la
política contrainsurgente del gobierno en el valle de los ríos
Apurímac y Ene (VRAE), donde según el ejecutivo operan alzados
senderistas y narcotraficantes.
El polémico ex titular del ejército, general Edwin Donayre, dijo
que la estrategia aplicada en esa zona debe ser modificada para
evitar más bajas militares, por ser errada, y afirmó haber advertido
de tal situación al ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz.
Criticó la militarización del VRAE y el afán de las tropas de
tomar posiciones, lo que corresponde a la guerra convencional y no a
la que se plantea en el área.
La estrategia errada, añadió, ha convertido a los soldados en
blanco fácil, hay que poner en cambio énfasis en el acercamiento a
la población mediante proyectos productivos, prometidos y no
realizados, y desarrollar un trabajo de inteligencia puntual y
eficaz.
Tras señalar que ante la falta de resultados hay que
reestructurar la estrategia, censuró el hecho que las operaciones
sean conducidas desde Lima y demandó que los mandos las conduzcan
sobre el terreno.
Consultado al respecto, el titular de Defensa dijo que el
gobierno ha decidido tomar el VRAE –mediante una ofensiva iniciada
el año pasado- porque era inadmisible que la no hubiera presencia
del Estado en la zona, donde las decisiones están a cargo del
Comando Conjunto de las fuerzas armadas.
Flores-Aráoz señaló por otra parte que sigue la búsqueda de un
soldado desaparecido en las emboscadas que el pasado jueves
sorprendieron a dos patrullas, una tras otra, en la zona de
Sanabamba.
Versiones de prensa añaden que hasta hoy tampoco han sido
rescatados todos los cadáveres, por el mal tiempo reinante en la
zona.
Las celadas dejaron un saldo de un capitán y 12 clases y soldados
muertos, varios heridos y un desaparecido, así como importante
armamento y equipos de guerra perdidos.
El ex jefe del ejército y ex ministro de Defensa José Graham
comentó a su vez que en el VRAE hace falta una solución integral y
no meramente militar, para pacificar y desarrollar al valle, con un
programa social que brinde mayor atención a los pobladores.
"La pacificación no sólo se logra con mandar a las fuerzas
armadas, hay que dar educación, salud, justicia a la población",
aseveró.
Más duro fue el ex jefe del ejército y ex titular de Defensa
Roberto Chiabra, quien dijo que las 13 muertes demuestra el
desprecio de las autoridades por la vida de los soldados, expuestos
inútilmente por falte de medidas de seguridad como el uso de
helicópteros.
Chiabra coincidió con Graham en que el gobierno debe cambiar su
estrategia, porque la actual no da resultado.
Similar criterio manifestó el sociólogo Jaime Antezana,
familiarizado con el tema y quien señaló que ha fracasado la
operación "Excelencia", iniciado el año pasado por el ejército, la
fuerza aérea y tropas de élite de la Armada y que se basó en la toma
de dos montañas como base para dominar el valle.
Dijo que ante la toma de las dos elevaciones, los alzados se
replegaron y organizaron en otros puntos y lanzaron una
contraofensiva que lleva hasta ahora cinco emboscadas con más de 30
bajas militares.
Según versiones periodísticas, las emboscadas fueron realizadas
por unas 200 personas y las patrullas estaban integradas por 31
efectivos, incluyendo un guía civil y se desplazaban a una distancia
de un kilómetro.
El analista conservador Rubén Vargas acusó al gobierno y a los
mandos militares de haber enviado soldado inexpertos a una zona de
guerra, y Flores Aráoz replicó que el 70 por ciento de las tropas
son experimentadas.
El ministro sostuvo que el revés sufrido se debió a la reacción
de quienes el gobierno llama "narcoterroristas" ante los avances de
las fuerzas armadas y aseguró que "vamos a ganar la guerra".
Según el ex ministro de Trabajo y analista político Juan Sheput,
los ataques deben ser investigados, por ser sospechoso que se hayan
registrado dos días después de que el ex presidente Alberto Fujimori
haya sido condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa
humanidad.
Ante la sentencia, los seguidores del condenado sostienen que la
misma fue una "victoria del terrorismo", lo que estaría probado por
las emboscadas del jueves.