Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, dijo en Guáimaro que hace 140 años los cubanos iniciaron
una tradición que marcaría siempre el proceso revolucionario con el
debate libre entre todos los patriotas.
El 10 de abril de 1869 se proclamó la Constitución de Guáimaro,
primera del país y surgida en medio de la lucha de Cuba por
independizarse del coloniaje español.
También miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba,
Alarcón intervino en una sesión solemne por la efeméride de la
Asamblea Municipal de esta localidad en la provincia de Camagüey.
El orador expresó que aquel suceso irrepetible y que nunca muere,
vive en el destino nacional.
Recordó que la lucha independentista comenzada el 10 de octubre
de 1868 no buscaba solo separar a una colonia de su metrópoli, sino
que era una guerra por la justicia, como sentenciara Antonio Maceo,
uno de los principales líderes de la gesta contra España.
Expresó que ningún otro pueblo tuvo en la beligerancia por la
libertad cuatro constituciones y sus propias instituciones
democráticas antes de alcanzar la soberanía.
Alarcón rememoró que mientras los cubanos peleaban por la
independencia, Estados Unidos estaba a la sombra, esperando la
oportunidad de apoderarse de la isla, como lo había escrito
oficialmente en 1805 el presidente Thomas Jefferson, uno de los
fundadores de la nación norteamericana.
Agregó que esa nación apoyó a España a combatir a los mambises e
intervino en 1898 en la guerra para robarle a los cubanos su
independencia, y después de 1959, cuando finalmente se alcanzó la
verdadera soberanía del país, el gobierno estadounidense impuso el
bloqueo, lanzó una invasión y promovió el terrorismo y el sabotaje.
El presidente del Parlamento cubano señaló, además, que los cinco
cubanos presos injustamente en cárceles de Estados Unidos soportan
con especial estoicismo el odio del imperio y se les castiga porque
sacrificaron su juventud para proteger a su pueblo del terrorismo.
Alarcón exigió que deben ser liberados inmediatamente porque no
cometieron delito alguno para poner fin de una vez por todas, sin
condiciones ni excusas, a la abominable injusticia cometida contra
ellos.
Entre los invitados a la Asamblea solemne estaban Víctor Gaute,
integrante del Secretariado del Comité Central del Partido, y Julio
César García, su primer secretario en Camagüey. (AIN)