La connotación de la existencia de pinares en el clima tropical
de Cuba y la necesidad de preservar las áreas protegidas trató el I
Simposio Internacional de Ecología y Conservación, que concluye hoy
en la ciudad de Santiago de Cuba.
Resulta significativo que los pinos existan en ésta nación
antillana, si tenemos en cuenta que son especies extratropicales,
explica Ramona Oviedo, especialista del Instituto de Ecología y
Sistemática en el territorio santiaguero, quien subrayó que esas
plantas poseen grandes posibilidades económicas.
También acotó que en lo referido a la diversidad biológica
aportan inmensos beneficios, pues a ellos viven asociados elementos
de la flora, dígase arbustos, lianas y epífitas, que se
interrelacionan con bosques de pinar y contribuyen al desarrollo de
la vegetación cubana.
El pino conforma un follaje muy resistente, de gran utilidad por
su resina y por sus aportes medicinales mediante los compuestos
químicos que forman parte de su espesura, donde aves e insectos
conviven y posibilitan así el crecimiento evolutivo de la fauna.
Gerardo Hechavarría, secretario ejecutivo del Simposio "S.O.S
Natura" precisó la importancia de cuidar áreas protegidas como el
Refugio de fauna San Miguel de Parada, humedal fundamental de la
provincia de Santiago de Cuba.
Además señaló que en ése sitio habitan un tercio de las especies
de aves existentes en toda la Isla, por lo que su esmerada
protección es justificada.
Las reservas florísticas Monte Barranca y Loma del Gato
constituyen otras reliquias de los santiagueros, dada su amplia
variedad de flores y sus valores faunísticos, ya que en ellas habita
la polimita venustas, colorido molusco endémico de la zona oriental.
Por ello conservar el patrimonio ecológico y paisajístico cubano
resulta prioridad de quienes defienden la flora y la fauna.