La intención estadounidense de apropiarse de Cuba es anterior a
la formación del imperialismo y la política de bloqueo a la Isla
comenzó antes de lo que suele decirse, incluso cuando no se había
constituido el Gobierno Revolucionario, explicó ante un nutrido
auditorio en esta ciudad Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de
la Asamblea Nacional del Poder Popular.
En una conferencia magistral ante diputados, delegados, cuadros
del Partido, el Gobierno y las organizaciones de masa, periodistas,
juristas y estudiantes de nivel superior, el también integrante del
Buró Político dio detalles del estado actual del proceso judicial
seguido en Estados Unidos contra los cinco luchadores
antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en aquel país.
Alarcón ilustró que, mientras varios países de América Latina
celebran el bicentenario del inicio de sus guerras de independencia,
Cuba recuerda doscientos años de intentos de los gobiernos de
Estados Unidos de anexarla. Apuntó que en ese tiempo han pretendido
con la Isla lo que con ninguna otra nación: establecer cómo ha de
ser y funcionar su República.
La larga data de esta política, arraigada a base de mentiras y
ocultamientos en varias generaciones de ciudadanos estadounidenses,
exige del pueblo cubano una actitud de defensa sin concesiones de su
soberanía, contra el imperialismo e incluso contra posiciones no
imperialistas, afirmó.
Entre lo que calificó de mentiras fundamentales, el dirigente
argumentó que el llamado diferendo no es consecuencia de
contradicciones entre los dos gobiernos por alguna medida cubana, lo
que se evidencia en que el bloqueo —no embargo— realmente comenzó en
1959, cuando el Gobierno Revolucionario no estaba constituido ni
había ejecutado sus acciones más radicales.
Por otro lado, la política irracional de guerra económica también
es anterior a los vínculos cubanos con la URSS y responde a la vieja
decisión de Washington de recuperar una posesión perdida. Ya en
abril de 1959 —detalló—, un informe del Departamento de Estado
reconocía el arraigo popular de Fidel Castro y recomendaba, como
único modo de disminuirlo, la creación de malestar a través del
hambre y la desesperación.
Una señal de cambio en la política actual de aquel Gobierno
pudiera ser, explicó, que el presidente Obama haga uso de
atribuciones que le atribuye la Constitución y extradite a Venezuela
o juzgue de veras en su país al terrorista Luis Posada Carriles y
emplee su potestad de reducir condenas o anular sentencias en el
falso caso que se sigue contra los Cinco Héroes antiterroristas
cubanos.