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Que las indisciplinas no opaquen a ASTRO
Lourdes Pérez Navarro
lourdes.p@granma.cip.cu
El final del 2005 marcó la reanimación de la transportación
interprovincial. A partir de esa fecha el Grupo Empresarial ASTRO
puso en explotación un parque inicial de 1 000 ómnibus chinos marca
Yutong, incrementado el pasado año con otros 70. Con tal inversión
el número de pasajeros se multiplicó: de 3,8 millones entonces, a 18
millones al cierre del 2008.
Es
obligación de la tripulación informar a los pasajeros acerca de las
condiciones del viaje y del comportamiento dentro del ómnibus.
Muchos dijeron adiós a largas listas de espera o agotadoras
jornadas en carreteras y autopistas, esperando cualquier transporte
para moverse de una provincia a otra. Estos ómnibus garantizan cada
día 167 viajes programados que cumplen al 96% sus horarios de salida
y llegada; a la vez que brindan servicio de flete a organismos.
Más de un millón y medio de dólares se han invertido en equipos,
herramientas y otros recursos destinados a garajes y locales donde
laboran mecánicos, chapistas, fregadores... todos enfrascados en la
ardua tarea de mantener la disponibilidad técnica de los vehículos
por encima del 80%. Además, fueron habilitados talleres en la
localidad habanera de Guanajay y en la provincia de Camagüey para la
reparación de los ómnibus accidentados.
Luego
de un profundo proceso de reconstrucción, la capitalina Estación
Central brinda al viajero múltiples servicios: banco, tiendas,
farmacia, peluquería, centros gastronómicos, casa de cambio, correo
y un salón de espera confortable y climatizado, entre otros.
La reanimación se ha extendido también a otras instalaciones.
Juan Alejandro Blanco Caballero, director general del Grupo
Empresarial ASTRO, explicó a Granma que antes de diciembre
concluirá la reconstrucción de las terminales; excepto las de
Matanzas y Sancti Spíritus, donde los trabajos deberán prolongarse
hasta el 2009 debido a la envergadura de las obras.
¿Y qué pasa con la calidad del servicio?
Pese a los recursos invertidos y el empeño de la mayoría de los
trabajadores de ASTRO por brindar un servicio con calidad, hasta
nuestro diario han llegado quejas sobre el tema.
Hablan de desvío de rutas, recogida de personas en lugares no
establecidos; cobro arbitrario de pasajes, cuyo monto va a parar a
los bolsillos de la tripulación; pasajeros de pie, traslado de
paquetes y bultos sin tiques de embarque, algunos depositados en el
pasillo de la guagua, cuando deben ir en el maletero...
"Resulta bochornoso ver cómo los choferes utilizan las Yutong
para negocios sucios con truhanes y malhechores que aprovechan las
circunstancias de crisis para lucrar con el sudor de los demás y con
los bienes del Estado (...) ¿Cómo es posible que la empresa permita
tales procederes en sus ómnibus, los cuales sabemos cuánto cuestan
al país comprarlos y mantenerlos en buenas condiciones y
trabajando?", apuntó el lector Jesús Mo-rales en un correo
electrónico.
Tenemos pleno dominio de esta situación —afirmó Blanco Caballero—
y nuestros inspectores están trabajando muy fuerte, conversamos
mucho con las tripulaciones y las capacitamos. Cuando ocurren estas
infracciones tomamos medidas drásticas, porque en definitiva es un
tema de disciplina y con esto hay que ser rigurosos.
En el 2008 el Departamento de Atención a la Población recepcionó
145 quejas a nivel nacional; de ellas, solo alrededor de 30 fueron
declaradas sin razón. Las analizamos y damos respuesta al
reclamante, subrayó el Director. Pero, más que con los efectos,
trabajamos con las causas de las indisciplinas con vistas a
eliminarlas.
Se dice que no hubo una correcta selección de los choferes...
La selección inicial de choferes no fue positiva y tenemos que
reconocerlo. Luego adoptamos importantes medidas: el chofer, además
de pasar un curso teórico de 80 horas, debe cumplir determinados
requisitos: entre ellos, años de experiencia en ómnibus, se somete a
una prueba práctica muy rigurosa, se le realizan verificaciones y
finalmente decide una comisión de aprobación.
En el interior del ómnibus
En el transcurso del año ASTRO realizará una ofensiva en el tema
de la calidad, donde "lo que más incide es el factor humano",
informó José Antonio Cuesta Gon-zález, director de Desarrollo.
El principal problema que tenemos hoy, puntualizó, es la
profesionalidad de la tripulación y del personal de contacto con el
cliente. Por eso vamos a introducir una inspección específica de
calidad que nos ayudará a depurar las filas.
Cuesta enfatizó en que no existe justificación objetiva ni
material que influya en las quejas. En las bases están los recursos
para mantener la higiene de los baños; "si la tripulación sale sin
ellos es un problema interno de la empresa que no se resolvió en su
momento. Puede un día haber un déficit, pero nada justifica que eso
ocurra".
La calidad de las películas es un tema aún por mejorar, aseguró.
Uno de los reclamos es que exhibimos el mismo material durante todo
el viaje; "indudablemente no contamos con diversidad suficiente para
garantizar lo que la población quiere".
En cuanto a las frías temperaturas en el interior del ómnibus,
explicó que analizan técnicamente esta situación con los proveedores
chinos "para ver qué podemos hacer, porque si bajamos el aire
acondicionado se nubla el parabrisas y ponemos en peligro la
seguridad del viaje".
De choferes y viajeros
Indiscutiblemente algunos "baches" en la calidad del servicio de
ASTRO son subjetivos. Tienen su raíz en el desempeño de un grupo de
choferes que, actuando incorrectamente, opacan la imagen de la
institución.
Por ello, trabajadores con más de 30 años en la transportación
interprovincial, como José Antonio Durán, Miguel Travesa, David
Córdova y Gilberto Sochay, y el joven Jorge Afallate, del grupo de
los seleccionados cuatro años atrás, consideran injusto que la
población generalice al quejarse de su comportamiento.
Hay que ser laborioso y tener sentido de pertenencia. El mal
trato, la grosería y las indisciplinas solo desprestigian a la
Empresa, subrayó José Antonio Durán.
Para Gilberto Sochay la conducta del chofer debe ser ejemplar. El
esfuerzo hecho por el país se debe corresponder con el cuidado,
mantenimiento y protección de estos equipos tan costosos, apuntó.
Sin embargo, todos coinciden en criticar el comportamiento de
algunos viajeros en el interior del ómnibus: fuman, ingieren
alimentos y bebidas alcohólicas, se limpian las manos en las
cortinas y en las cocoteras"... conductas prohibidas en el
Reglamento de la Empresa. Cuando les llamamos la atención, dijo
Jorge Afallate, sacan a relucir que pagaron su pasaje; vemos
indolencia y falta de cooperación.
En su criterio la población necesita mayor información sobre el
contenido del Reglamento Comercial. Las paradas, por ejemplo, son de
terminal a terminal, pero "parecemos carros lecheros dejando a la
gente por el camino; estas conductas se han convertido en hábitos,
pero no están permitidas".
Mientras tengan un asiento vacío, explicó, pueden recoger en los
lugares indicados en la mencionada normativa, pero el chofer debe
"picar" el boletín y cobrar según la tarifa de precios establecida
para la ruta. Cuando concluye el viaje, liquida el dinero en la
terminal. Admitió que algunos choferes no lo hacen así, lo cual es
una ilegalidad.
Empeñado en el rescate de los valores de la profesión, David
Córdova, quien ha dedicado 42 años de su vida a esta labor, apuesta
por una mejor selección y capacitación. En el 2005, ante la premura
de poner a funcionar los nuevos equipos, acotó, no se les dio la
preparación necesaria y esto influyó en el comportamiento actual de
algunas tripulaciones.
Ponerle coto a las infracciones
A lo largo del país, 94 inspectores de ASTRO chequean
constantemente el desempeño de las tripulaciones y del personal de
atención al cliente, y desarrollan operativos de conjunto con la
Policía.
En el 2008 detectaron 2 997 infracciones del Reglamento
Disciplinario Interno; de ellas, el 32,5% clasificó como grave. En
lo que va de año, de 703 incidencias, el 22,7% se ubica en igual
categoría.
Juan Elizastigui Figueroa, jefe de Inspección, enumeró entre las
más reiteradas: personas en el ómnibus sin boletín, paradas
indebidas, desvío de rutas, no pedir pasajeros en las terminales,
exceso de velocidad y viajeros de pie.
"Hace falta más divulgación en nuestros colectivos, reconocer a
quienes trabajan bien y señalar a quienes lo hacen mal, ponerle
rostro a las infracciones. Discutir críticamente la indisciplina ahí
donde se produce, frente a aquellos que con moral, ética, vergüenza
y voluntad, independientemente de los problemas objetivos que
tenemos, lo hacen bien", recalcó.
Pese a que el Reglamento dispone la aplicación de medidas
disciplinarias que llegan hasta la separación definitiva del puesto
de trabajo, Elizastigui destacó que en ocasiones las
administraciones no actúan con el rigor necesario, maleducando al
infractor.
Con el aval que le otorgan 39 años como inspector, Rigoberto
González Ferregur, respalda ese criterio. "Todo de lo que se queja
la población está en nuestros informes, pero las medidas que toman
las administraciones son muy flojas o no apelan cuando el Órgano de
Justicia Laboral de Base las disminuye; entonces se pierde el
trabajo realizado por los inspectores y continúan las
indisciplinas".
Del necesario chequeo no escapan los inspectores. "Estamos
conscientes de que algunos no han desempeñado su verdadero papel y
también han sido sancionados", concluyó Elizastigui Figueroa.
Buen viaje
En el interior de un ómnibus presto a partir de la capitalina
Estación Central con destino a Pinar del Río, Damaris Pérez catalogó
de cómodo e inmejorable el transporte interprovincial. Desde un
asiento vecino Margarita Carvajal, junto a su esposo Agustín
Martínez, débil visual, celebraron las facilidades que ofrecen a los
impedidos físicos para adquirir el pasaje.
Solo la laboriosidad, la constancia y el buen servicio podrán
hacer que opiniones como estas se multipliquen. |