Centenares de visitantes que cada día llegan a la Ciénaga de
Zapata, encuentran en la carretera un "mar de cangrejos" que en
ocasiones hace imposible el tránsito entre Playa Larga y Playa
Girón.
El trecho de la vía que une estos dos poblados, a unos 180
kilómetros al sureste de La Habana, es invadido por miles de
crustáceos pertenecientes a la especie Gecarcinus ruricola los que
desde el mangle se dirigen a la orilla del mar a depositar sus
huevos.
Es un ciclo que se repite cada año entre los meses de abril y
mayo, refieren expertos consultados por la AIN, y se convierte en
verdadera curiosidad y hasta en malestar para los vehículos que se
ven obligados a esperar o arriesgar neumáticos ante molestos
ponches.
Desde el amanecer se inicia la peregrinación de estos crustáceos,
no comestibles, hacia la orilla de la playa y luego sobre las seis
de la tarde retornan nuevamente al mangle, aunque en el trayecto
muchos perecen bajo el peso de los automóviles.
Cangrejos de color rojizo, y otros multicolores viven en el mayor
humedal del Caribe, y salen de sus cuevas en la primavera con el fin
de reproducirse para preservar la especie.
Este territorio, con su característica de ser el más extenso y
menos poblado del país, exhibe una exuberante naturaleza, flora y
fauna autóctona y un interés permanente por parte de autoridades
competentes por su protección medioambiental.