CAMAGÜEY.— La intención estadounidense de apropiarse de Cuba es
anterior a la formación del imperialismo y la política de bloqueo a
la Isla comenzó antes de lo que suele decirse, incluso cuando no se
había constituido el Gobierno Revolucionario, explicó ante un
nutrido auditorio en esta ciudad Ricardo Alarcón de Quesada,
presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
En una conferencia magistral ante diputados, delegados, cuadros
del Partido, el Gobierno y las organizaciones de masa, periodistas,
juristas y estudiantes de nivel superior, el también integrante del
Buró Político dio detalles del estado actual del proceso judicial
seguido en Estados Unidos contra los
cinco luchadores antiterroristas cubanos injustamente
encarcelados en aquel país.
Alarcón ilustró que, mientras varios países de América Latina
celebran el bicentenario del inicio de sus guerras de independencia,
Cuba recuerda doscientos años de intentos de los gobiernos de
Estados Unidos de anexarla, política establecida por el presidente
Thomas Jefferson en 1805, cuando aún en el propio continente La
Florida era española.
Tras contrastar que quien redactó la Declaración de Independencia
de su país fuera el primer anexionista en relación con Cuba, Alarcón
apuntó que en doscientos años Estados Unidos ha pretendido con la
Isla lo que con ninguna otra nación: establecer cómo ha de ser y
funcionar su República.
La larga data de esta política, arraigada a base de mentiras y
ocultamientos en varias generaciones de ciudadanos estadounidenses,
exige del pueblo cubano una actitud de defensa sin concesiones de su
soberanía, contra el imperialismo e incluso contra posiciones no
imperialistas, afirmó.
Entre lo que llamó mentiras fundamentales, el dirigente argumentó
que el llamado diferendo no es consecuencia de contradicciones entre
los dos gobiernos por alguna medida cubana, lo que se evidencia en
que el bloqueo —no embargo— realmente comenzó en 1959, cuando el
Gobierno Revolucionario no estaba constituido ni había ejecutado sus
acciones más radicales.
Por otro lado, la política irracional de guerra económica también
es anterior a los vínculos cubanos con la URSS y responde a la vieja
decisión de Washington de recuperar una posesión perdida. Ya en
abril de 1959 —detalló—, un informe del Departamento de Estado
reconocía el arraigo popular de Fidel Castro y recomendaba, como
único modo de disminuirlo, la creación de malestar a través del
hambre y la desesperación.
Una señal de cambio en la política actual de aquel Gobierno
pudiera ser, explicó, que el presidente Obama haga uso de
atribuciones que le atribuye la Constitución y extradite a Venezuela
o juzgue de veras en su país al terrorista Luis Posada Carriles y
emplee su potestad de reducir condenas o anular sentencias en el
falso caso que se sigue contra los Cinco Héroes cubanos.
Alarcón detalló las importantes adhesiones internacionales a esta
causa, las acciones apelativas de la defensa de Los Cinco y
recordó que, frente al silencio cómplice de la gran prensa
norteamericana, los cubanos debemos continuar la política de sumar
personas en el mundo, en lo cual las publicaciones electrónicas y
otros medios pueden hacer aún más.