La historiadora Martha Ferriol Marchena, directora general del
ANRC, refiere en una entrevista a Granma que "resulta difícil
imaginar" el caudal histórico que guarda la institución, ubicada en
La Habana Vieja. Es ciertamente impresionante, subraya.
La reserva documental más importante del quehacer histórico del
país se custodia en 28 kilómetros de documentos que datan de 1567,
en 220 fondos correspondientes a personalidades y administraciones
coloniales, neocoloniales y del periodo revolucionario. También en
la biblioteca hemeroteca especializada en Historia de Cuba,
Archivística y Derecho están recopilados volúmenes significativos
para apoyar las investigaciones de diversa índole.
Hay, además, registros de derechos musicales, de propiedad
intelectual, y fondos como la Casa de Beneficencia, Ejército
Libertador, Lista de Pasajeros, Protocolos Notariales e, incluso,
información genealógica útil para el trámite de herencias, de los
cuales se expiden certificaciones.
La directora del ANRC indica que en el año 2006 fue creada la
Comisión Nacional para la Conservación del Patrimonio Documental,
con el objetivo de trazar estrategias y políticas dirigidas a la
protección de la documentación de valor en cualquier tipo de
soporte.
En esta materia fueron designadas tres instituciones rectoras: la
Biblioteca Nacional José Martí, en lo referido a fondos
bibliográficos; el Instituto Cubano del Arte e Industria
Cinematográficos (ICAIC), para documentos fílmicos, audiovisuales y
radiofónicos; y el Archivo Nacional de Cuba, en lo concerniente a
documentos en papel.
Ambas entidades han trabajado de conjunto en los lineamientos
para la conservación y restauración de documentos en todos los
soportes, y para la digitalización de textos e imágenes.
De esa manera, todas las instituciones del país contarán con
criterios uniformes para la realización de estas actividades, a fin
de garantizar la perdurabilidad de los acervos originales.
Ferriol, quien es miembro de la Unión Nacional de Historiadores
de Cuba (UNHIC), destacó las tareas dirigidas al mantenimiento
constructivo de 16 instalaciones de archivos, que han posibilitado
el mejoramiento de las condiciones de los depósitos e incrementado
las actividades para el rescate del patrimonio documental atesorado
en los organismos de la Administración Central del Estado.
Además, se han realizado trabajos para la consolidación de los
sistemas institucionales de archivo, como vía de garantizar la
permanencia de los documentos del periodo revolucionario.
El Archivo Nacional de Cuba es miembro del Consejo Internacional
de Archivos, y de la Asociación Latinoamericana de Archivos,
condición que avala el afán de varias generaciones de archiveros
cubanos por la preservación de la memoria de la nación cubana.