El gobierno italiano decretó hoy una ayuda de 180 millones de euros
para la reconstrucción y labores de la defensa civil, tras el
terremoto en la región central de Abruzza, con saldo preliminar de
281 muertos.
Para la reconstrucción de miles de viviendas afectadas se
designaron 110 millones de euros y el resto de la citada cifra
financiará las labores de búsqueda y rescate.
El gabinete estudiará la semana próxima la asignación de 200
millones de euros adicionales para la construcción de nuevas
viviendas en Abruzza.
Unas 11 mil 600 personas trabajan en áreas afectadas por el
fuerte sismo del pasado lunes que azotó la ciudad de L´Aquila,
capital de Abruzza, donde hallaron en las últimas horas los
cadáveres de dos jóvenes en un edificio de estudiantes.
Entre los fallecidos se cuentan 20 menores de 16 años, confirmó
el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quien indicó que
cerca de 30 mil personas quedaron sin viviendas, las cuales fueron
albergadas en más de tres mil tiendas de campañas y en hoteles de
esa área.
Berlusconi desmintió comentario de prensa sobre la escasez de
alimentos en la zona de la catástrofe y sobre la especulación con
los precios de los productos, mientras los primeros supermercados se
abrieron esta jornada en Abruzza.
Por su lado, el presidente de la federación de asociaciones
italianas de hoteles y turismo en la referida región montañosa
italiana, Emilio Schirato, advirtió sobre la escasez de alimentos
para los damnificados hospedados en las instalaciones de la zona.
La reserva de comida apenas alcanza para alimentar por una semana
a 10 mil personas, afirmó Schirato, quien aseguró que serán
necesarios unos 10 mil euros por cada hotel para poder funcionar.
Se trata de un coste que de ninguna forma puede asumir el sector,
consideró Schirato, quien llamó al gobierno a realizar las gestiones
pertinentes y a una cooperación en el sistema crediticio.
El presidente Giorgio Napolitano, tras observar el derrumbe de
edificios recién construidos en la zona del desastre, consideró que
nadie debe cerrar los ojos ante estos casos, ni quien construye, ni
quien compra, ni quien debe realizar los controles, apuntó.