A los 272 muertos —entre los cuales hay 16 niños—, se suma un
número aún incierto de desaparecidos (entre 11 y 25, según las
fuentes), y 1 179 heridos, precisa ANSA.
El Gobierno italiano anunció que la ceremonia solemne de los
funerales de estado será en el cuartel de la Guardia de Finanzas
(policía tributaria) de L'Aquila.
El papa Benedicto XVI dijo hoy, durante la habitual audiencia de
los miércoles, que viajará a la zona del desastre "en cuanto sea
posible".
En tanto, fueron liberados dos hombres que habían sido detenidos
por la mañana, considerados sospechosos de haber saqueado las casas
dañadas por el sismo, tras haber sido sorprendidos con 80 000 euros
en Onna, uno de los pueblos más golpeados por el movimiento
telúrico. El temor a que las víctimas del sismo puedan perder sus
bienes además de sus viviendas, hizo que fueran enviadas unidades
militares al territorio afectado.
El fuerte sismo dejó también a unas 28 000 personas sin hogar, de
acuerdo con las estadísticas recientes.