La apertura del Centro de Arte Contemporáneo, en el corazón del
centro histórico de esta capital, sobresale entre los atractivos que
signaron esta semana la X Bienal de La Habana.
Más allá de galerías, museos, instituciones culturales, salas de
teatro o cine, y de la enorme convocatoria, esta cita con más de 100
exposiciones individuales y colectivas de artistas de una treintena
de países, ha salido a las calles y parques.
Considerada por muchos la de mayor repercusión en sus 25 años de
existencia, la Bienal ha ganado la atención de niños, jóvenes y
adultos, e incluso ha promovido iniciativas, como la de peñas en las
que se vincula la música con las artes visuales.
Ese universo audiovisual de las últimas dos semanas -que ha
acercado más a los cubanos a esas novedosas formas creativas-
ratifica las necesidades artísticas de expresión contra el poder
hegemónico globalizador, o contra la manipulación mediática, por
decir sólo dos temas que se reiteran.
Si se habla de integración y resistencia, lema central de esta
Bienal, se distingue esa manada popular de elefantes metálicos
inflados, del cubano José Emilio Fuentes, y que aún permanece viva
en la memoria a su paso por la Plaza Vieja, o en la Tribuna
antiimperialista José Martí.
Están las decenas de propuestas de mayor alcance expuestas en la
Fortaleza Morro-Cabaña, entre las que se ubica "Buque petrolero",
pieza de Reinerio Tamayo y Eulises Niebla, escultura en metal con
una mirada crítica, que simula un carguero en forma de serpiente, y
que ha tenido gran acogida de público.
El argentino Diego Bianchi reflexiona, en la X Bienal de La
Habana, sobre la crisis económica mundial y sus conexiones con una
supuesta crisis del arte, y para ello propone una pieza que rehuye
toda belleza y armonía, y abunda en la contaminación del medio
ambiente.
Para los creadores que participan en este encuentro de arte
contemporáneo, llegados de África, toda América Latina y Asia, son
recurrentes las denuncias sobre el cambio climático y la
preservación de la naturaleza.
Ese otro arte, más analítico y que reclama una visión de
interpretación del que lo aprecia, ha quedado más cerca de las miles
de personas que recorrieron sus exposiciones, o que de seguro lo
harán, pues la X Bienal sigue hasta el 27 de este mes.