La
historia recuerda a José Guillermo Moncada como "Guillermón", en
quien se destacó la recia figura de guerrero y al propio tiempo su
nobleza y bondad. Al inicio de la guerra de 1868 se alistó como
soldado y fue uno de los primeros en la manigua.
Este general, hijo de Santiago de Cuba, participó en las tres
guerras de independencia. Luego del fracaso de la Guerra Chiquita
sufrió prisión en Puerto Rico y España, donde permaneció en pésimas
condiciones.
Enfermo de muerte cumplió con la palabra empeñada: encender la
llama de la guerra y ocupar nuevamente su puesto de combate, aunque
no llegó a ver el fin de la contienda.
El 5 de abril de 1895 en Mucaral, Santiago de Cuba, la
tuberculosis le arrancó la vida a quien con el machete en la mano
fue bravo entre los bravos.