.— El presidente de la
Asamblea General, el nicaragüense Miguel D´Escoto, preguntó hoy cómo
es posible seguir tolerando el hambre y la desnutrición de más de
mil millones de personas en un mundo de abundancia.
En sus palabras inaugurales de un diálogo temático sobre crisis
alimentaria global y el derecho a la alimentación, el sacerdote
católico dijo que será necesario adoptar nuevas políticas
internacionales para asegurar en el futuro esa seguridad.
Acompañado del relator especial de la ONU Olivier de Shutter,
funcionarios de varias agencias de este organismo mundial y
representantes de los países miembros, D´Escoto destacó la
importancia de esta discusión para intercambiar criterios.
Este debate nos ofrecerá no solo una diversidad de puntos de
vista, sino disciplinas y conocimientos, agregó el veterano
diplomático.
Señaló que la crisis alimentaria no es independiente de otras que
afectan a la comunidad mundial, como las financiera y económica, la
energética y la del cambio climático. Estas crisis convergen,
interactúan y se agravan unas a las otras, comentó.
El Presidente habló de la necesidad de aplicar múltiples
herramientas a la hora de analizar el tema y dijo que para ello se
cuenta con el Relator sobre el Derecho a la Alimentación de Shutter
y el asesor de la Asamblea para política alimentaria David Andrews.
Estos dos especialistas, junto con un grupo de oradores
calificados, analizarán y discutirán las opciones de políticas para
responder a la crisis alimentaria, agregó.
D´Escoto precisó que para ello se tendrá en cuenta la ley
internacional, las principales leyes de derechos humanos, los
dilemas éticos y morales, y la ciencia y la tecnología.
Juntas, esas herramientas nos permitirán un análisis más integral
que contribuya a mejores formulaciones de soluciones, añadió el ex
canciller de Nicaragua.
De Schutter dijo que cualquier hambriento es una persona a la
cual se le ha negado su derecho a la alimentación, lo cual es
inaceptable porque como comunidad global sabemos los mecanismos,
estrategias y políticas que podrían revertir esta situación.
El Relator destacó que las más recientes estadísticas son
atroces; mil millones de personas pasan hambre y cada seis segundos
un niño muere por desnutrición.
Señaló que la crisis alimentaria está lejos de estar solucionada
y, por el contrario, la volatilidad de los precios y los hechos
vinculados al cambio climático exacerbarán la situación este año, en
particular la de los más pobres.
Recomendó adoptar pasos para establecer un nuevo sistema que
ofrezca herramientas de apoyo a los Estados a la hora de diseñar
estrategias nacionales, valorar el potencial de los diferentes
modelos de desarrollo agrícola y rediseñar el comercio.
También habló de mejorar la situación de los trabajadores
agrícolas e implementar regulaciones que aseguren que las compañías
transnacionales en la agricultura contribuyan con el desarrollo de
los países en donde buscan sus suministros.