Desde
el pasado 17 de marzo estoy en Colorado, en compañía de mi sobrino
Tony, para visitar a mi hermano en la prisión de Florence. Las
visitas son los fines de semana, viernes, sábado y domingo, ya hemos
tenido dos fines de semana y les cuento que hemos disfrutado mucho
estos encuentros. Mi hermano se ve muy bien físicamente, su salud es
buena y con mucho optimismo y fortaleza, con la esperanza en el
nuevo proceso ante la Corte Suprema.
Durante las visitas yo soy quien lleva las anotaciones en la
mente porque, no podemos tener ni un pedazo de papel ni lápiz, a
pesar de las tensiones del lugar y el ambiente allí. Tonito siempre
le tiene chistes y reímos. Hasta hemos cantado algunas canciones de
nuestros años de juventud, digo, los de mi hermano y yo.
Los sábados y domingos viene un oficial con una cámara de
retratar y hacemos algunas fotos para que queden los recuerdos y eso
también lo disfrutamos.
La prisión de Max de Florence tiene un régimen muy estricto y
desde el año pasado ha sido aún más fuerte, debido a muchos
incidentes que han ocurrido allí de indisciplinas graves y pagan
justos por pecadores, según el reglamento. Tony, por supuesto, tiene
un expediente de excelente conducta, sigue su trabajo de dar clases
de matemática, inglés y español para ayudar a otros presos que lo
necesitan y está queriendo tener un traslado de esa prisión, basado
en su conducta, pero eso no depende de él, porque debe ser aprobado
a instancias superiores del Buró de Prisiones Federales de EE.UU.
Bueno, ya saben ustedes que las probabilidades son escasas por
tratarse de este caso donde no valen la ley ni la razón, sino que
predominan el odio y la venganza política.
Además él sigue sus proyectos de pinturas y poemas llenos de amor
y firmeza, lo que le ayuda mucho a mantener su mente ocupada y
brindar este arte autodidacta a quienes les sea útil. También
responde poco a poco cientos de cartas de Cuba y muchas partes del
mundo que le llegan a diario.
Es claro que en cada uno de nuestros encuentros están presentes
ustedes, los amigos solidarios que nos acompañan en esta lucha ya
por más de diez años y que significan la mayor esperanza para lograr
la justicia, hablamos de las actividades, las acciones que se
realizan, la comunicación que tenemos con ustedes y ustedes con
ellos también, porque ustedes son lo mas importante en esta batalla
por su regreso; si no tuviéramos tantos y tantos amigos solidarios
no tendríamos esperanza en que se haga justicia, por eso en estos
momentos que el caso está pendiente de decisión si se aprueba o no
que la Corte Suprema lo admita para su revisión, necesitamos
redoblar esos esfuerzos.
También debemos seguir exigiendo por el derecho de las visas de
los familiares, principalmente para Adriana Pérez, la esposa de
Gerardo. Desde hace más de 11 años no han podido verse y le han
negado la visa nueve veces. Lo mismo ocurre con Olga Salanueva, la
esposa de René. Esto viola todas las leyes y reglamentos de los
Derechos Humanos.
En nombre de nuestras familias y de los Cinco les agradecemos
infinitamente a los amigos del mundo su dedicación por la liberación
de Tony, René, Fernando, Gerardo y Ramón, y en nombre de mi mamá
especialmente, que lucha cada día por este regreso, por tener a su
hijo en casa.
La lucha es de todos los días y tenemos que incidir en Estados
Unidos.