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Centenares de miles de italianos desfilaron hoy en esta capital
contra la crisis económica mundial y sus consecuencias en el país.
La marcha fue convocada por el mayor sindicato nacional, la
Confederación General Italiana de Trabajadores (CGIL), y reunió en
varios puntos de Roma a cerca de 2,7 millones manifestantes que
confluyeron en el Circo Máximo.
Según los organizadores, el sitio de congregación, ubicado en el
centro antiguo de la Ciudad Eterna, estaba totalmente repleto.
Muchas personas escucharon desde calles aledañas el discurso del
líder de la CGIL, Gugliemo Epifani, quien llamó a la unidad de los
trabajadores frente a la crisis.
La mayor exigencia del sindicato radica en el cumplimiento
inmediato del acuerdo adoptado entre el gobierno y las autoridades
regionales sobre los mecanismos de subsidio a los desempleados.
También reclama medidas a favor del sistema productivo y de las
inversiones, así como de un sistema de mayores influencias en la
protección social.
Epifani subrayó que los programas anticrisis del gobierno de
Silvio Berlusconi en nada benefician a las pequeñas y medianas
empresas y tampoco generan nuevos empleos.
El líder sindical convocó al gabinete a abrir negociaciones para
afrontar la crisis de modo serio, coherente y ordenado.
En el diálogo, las partes tratarían temas relacionados con
políticas industriales, inversiones y la situación en la parte
meridional del país, la zona de menor desarrollo, afirmó Epifani.
Propuso además hablar de la difícil situación del mercado
laboral, principalmente los despidos masivos; las condiciones y
renta de los jubilados, y el enfrentamiento a la evasión fiscal.
Cerca de medio millón de trabajadores quedaron sin empleo de
manera temporal o definitiva en Italia durante los dos primeros
meses del actual año, según la CGIL.