Una manada de elefantes migra por la ciudad

Virginia Alberdi Benítez

Foto: Arnaldo Santos¿Dónde están los elefantes? ¿Por qué se trasladan de un lugar a otro de la ciudad? ¿Qué tienen para que tanta gente los siga, toque y admire?

No caben dudas: la manada de paquidermos esculpida por el artista cubano José Emilio Fuentes Fonseca (Jeff) se ha convertido en uno de los espectáculos más vistosos de la Décima Bienal de La Habana.

Su itinerario por varios lugares emblemáticos de la capital responde a dos razones fundamentales: ser fiel al hábito traslaticio de esos gigantes de la fauna por las sabanas de África y Asia, y multiplicar sus contactos con la población. Todo lo demás que se especule obedece a otras dos razones: a la natural tendencia del ser humano a construir discursos simbólicos a partir de un hecho estético determinado¼ o a la enfebrecida malevolencia de quienes buscan a toda costa la quinta pata del elefante.

¡Cuántas experiencias semejantes de arte público pueden compararse con esta! Salvando las distancias, Botero ha dispuesto sus esculturas en céntricas plazas y avenidas de importantes urbes; Christo empapeló el Reichstag en pleno centro de Berlín: el último diciembre los monumentos públicos de Sao Paulo fueron intervenidos con acciones plásticas. Aquí mismo hace algunos años Expósito organizó, junto a decenas de artistas, una caravana de autos pintados.

Ahora Jeff pasea sus doce elefantes por La Habana. Desde el punto de vista técnico implicó para el artista un desafío: el dominio del metal inflado. Desde el punto de vista formal, son esculturas realistas, pero no detallistas.

¿Una interpretación personal? Muy sencilla: ¡qué bueno es tener al arte de paseo, fuera de las galerías, entrelazándose con la vida misma!

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir