El estrépito resulta algo natural en el interior de la conocida
Bellotex de Matan-zas. Marta Vignot lleva, sin embargo, un semblante
alegre. El ruido de las máquinas no saca de paso a esta mujer que
sobrelleva el aparente inconveniente sin inmutarse.
Las
inversiones introducirán mejoras en la producción, la eficiencia y
en las condiciones laborales para el trabajador.
La habilidad con que atiende los requerimientos del hilo en los
diferentes telares delata a simple vista a una trabajadora
experimentada. "Aquí en la Bellotex llevo poco tiempo, pero laboré
como tejedora durante 20 años en la Textilera Celia Sánchez Manduley,
en Santiago de Cuba", dice, y señala con la mano las máquinas bajo
su custodia.
"Operar bien el equipo llega a convertirse casi en un arte. La
tejeduría es linda y motiva, porque una puede seguir el camino del
hilo hasta la terminación del tejido. Eso sí, se trata de un trabajo
duro, pues a veces hay que laborar hasta 15 y 16 horas en una
jornada. Al menos yo no me voy mientras queda un telar vacío."
Los últimos cuatro años no fueron buenos para la Empresa
Textilera Eddio Teijeiro —Bellotex. Según Mayra Martínez Ulacia,
directora técnica productiva, la llegada tardía de la materia prima
hizo incumplir el plan de negocios de la fábrica, conocida por su
eficiencia productiva y porque allí garantizan el ciento por ciento
de las necesidades de cobertores para la producción de tabaco en el
país.
Dicha demora ocasionó interrupciones de hasta cuatro meses en un
año, y en algunos casos obligó luego a largas jornadas de trabajo,
como ocurrió en el 2008, aunque al final lograron cumplir. Tuvimos
que emprender un programa intenso para salir adelante. La suerte
nuestra es que contamos con un colectivo entusiasta y que no le teme
al trabajo, subraya Mayra.
Aún en estas condiciones, la Bellotex, en perfeccionamiento
empresarial desde el 2005, no ceja en su empeño de mantener y
mejorar continuamente un sistema de gestión de la calidad que les
permite producir hilazas, tejidos y otros renglones, así como
prestar otros servicios vinculados a su producción principal.
Su producto estrella es el llamado "mosquitero" para tapar
tabaco, dirigido básicamente hacia la región pinareña. Constituye el
75% del volumen total de su fabricación. El pasado año elaboraron
una cantidad superior a los 7 500 cobertores y algo más de 1 000 en
lo que va del actual. Entregaron, además, alrededor de 800 toneladas
de hilazas a otras textileras, y en el camino hacia la
diversificación asimilan otros surtidos, que en algunos casos
sustituyen importaciones.
El ajetreo laboral es particularmente febril en el espacio donde
están ubicadas las máquinas encargadas de convertir el tejido en los
conocidos cobertores. Allí labora un buen porcentaje de las casi 150
mujeres de la Empresa y es quizá el lugar donde mejor se confirma
aquello de que la Bellotex está viva.
En 1999 ocurrió una importante inversión en la planta de
hilandería para la producción de hilaza, gracias a la cual se redujo
el consumo energético e incrementó la productividad entre otras
ventajas.
José Jiménez Castillo, técnico en mantenimiento industrial con 26
años dedicados a estos trajines, asegura que se prevée una nueva
inversión destinada a incrementar la eficiencia y mejorar las
condiciones de trabajo.
Sin embargo, afirmó que "existe una gran motivación en el
colectivo. La gente no se queja. Lo único que deseamos es que se
estabilice la entrada de materia prima".